La guerra siria acecha al Líbano con un doble ataque suicida

Al Qaida atenta contra la embajada iraní en Beirut y deja 23 muertos

El doble atentado dejó un reguero de coches calcinados y destrozos en Beirut.
El doble atentado dejó un reguero de coches calcinados y destrozos en Beirut.

Beirut / E. La Voz

La Líbano se enfangó ayer un poco más en la guerra siria con un doble atentado suicida contra la Embajada de Irán en Beirut, que dejó 23 muertos y al menos 145 heridos. El ataque fue reivindicado por las Brigadas Abdalá Azam, un grupo suní vinculado a Al Qaida, para exigir la retirada de Hezbolá, y su mentor Teherán, de Siria.

La calle donde está la sede diplomática de Irán, firme aliado del régimen sirio, era un dantesco escenario de coches carbonizados, alfombras de cristales, cuerpos destrozados y graves daños en numerosos edificios colindantes. La investigación apunta a que un primer suicida motorizado intentó romper una brecha en la seguridad de la embajada para abrir paso a un segundo vehículo cargado de 60 kilos de explosivos. Ambas bombas detonaron en el exterior del recinto.

El Líbano se resiste a dejarse arrastrar por el conflicto que se libra en Siria, pero cada vez se percibe más la división entre los dos principales bloques políticos y religiosos libaneses a través de los cuales Irán y Arabia Saudí libran su particular guerra regional. Grupos libaneses suníes respaldados por Arabia Saudí y Catar apoyan abiertamente a los rebeldes sirios con el envío de armas y combatientes desde el norte y este del país.

Por su parte, el partido milicia chií Hezbolá defiende públicamente su apoyo militar al régimen del Bachar al Asad, con el aval y financiación de Teherán. Una injerencia cuya factura pagan los libaneses sumidos en un pánico al coche bomba tras cinco atentados en cuatro meses que dejan un centenar de muertos y despiertan los fantasma de una nueva guerra civil.

Este es el tercer atentado que sacude a la periferia sur de Beirut y feudo de Hezbolá por su defensa de Al Asad. Sin embargo, este último atentado difiere de los anteriores. Por un lado, se trata del primero contra un objetivo iraní y, por otro, es la primera operación suicida de células terroristas de Al Qaida.

Al tiempo que el Líbano llora a sus víctimas, efectivos de Hezbolá junto con el Ejército sirio libran la batalla de Qalamun repeliendo una de la últimas bolsas rebeldes en la periferia de Damasco. La región de Qalamun, que se extiende hasta la frontera libanesa, ha provocado ya una avalancha de 10.000 refugiados sirios en tres días y acrecienta el temor a que los combates no se detengan en la frontera y traigan la guerra siria a territorio del Líbano. 

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