Los primeros relatos desde dentro

fernando prieto RAS EL JEDIR / EFE

INTERNACIONAL

Los refugiados cuentan que la policía aterroriza a la gente

26 feb 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

Algunos refugiados egipcios y tunecinos que cruzan la frontera por el paso de Ras el Jebir dijeron ayer que antes de iniciar la huida de Libia las autoridades de este país los acusaron de «conspiración contra el pueblo libio».

Además de los recurrentes relatos de robos de móviles y dinero, perpetrados a veces por las fuerzas de seguridad al otro lado de la frontera y por grupos de jóvenes vestidos de civiles, algunos refugiados recién llegados a Túnez contaron que, además, en ocasiones se les acusa de ser los que han incitado la rebelión contra Gadafi.

Abdelrahmán, un egipcio que trabajaba en el puerto de Bengasi, la segunda ciudad libia, manifestó que «Gadafi ha dicho a su gente que los tunecinos, los egipcios y los sudaneses son los responsables de estas masacres». Mosbah, otro trabajador egipcio procedente de la ciudad de Zwara, indicó que en esta ciudad y en otras, como Jamzour y Zawiya, fuerzas de seguridad y grupos de paramilitares «han cogido a la gente, la llevaron a los cuarteles de la policía y la obligaron a dar gritos a favor de Gadafi», en algunos casos tras golpearles.

El trabajador egipcio comenta que, en ocasiones, elementos vestidos de civil robaron sus pertenencias a todos los que encontraban por la calle e igualmente tomaron nota de sus números de teléfono y direcciones, con un claro propósito de amedrentarlos.

Según Omar, también egipcio, en Trípoli y sus alrededores «hay gente que dispara contra civiles desarmados» y por las noches se oyen muchos disparos. Omar coincide con otros refugiados al contar que en ocasiones los incidentes no tienen color político, aunque lo parezca, sino que se trata simplemente de actos de delincuencia, cometidos por grupos que intentan aprovecharse del caos.

«Los libios roban todo lo que pueden. Se hacen pasar por policías y arramblan. Normalmente, los que hacen esto son jóvenes que no dudan en golpearte si no les das lo que te piden».

Algunos testigos señalan que en ciudades como Subrata y Zauria no se ha visto presencia del Ejército, sino solo grupos de paramilitares vestidos de civiles y fuertemente armados. En lo que se refiere a la vida en las principales ciudades, algunos refugiados como Abdelkader, tunecino, dieron a entender que la sensación es casi de parálisis total, pues las tiendas solo abren un par de horas.