Corea del Norte busca desde hace décadas afinar su tecnología en materia de misiles, pero hasta ahora sus pruebas han sido poco concluyentes.
El régimen comunista comenzó a trabajar a finales de los setenta en una versión del Scud-B soviético con un alcance de 300 kilómetros, que probó por primera vez en 1984. Entre 1987 y 1992 desarrolló una variante del Scud-C (500 kilómetros) mientras ultimaba el Rodong-1 (1.300 kilómetros), el Taepodong-1 (2.500 kilómetros), el Musudan-1 (3.000 kilómetros) y el Taepogond-2 (6.700 kilómetros). Las pruebas de los Scud-B, Scud-C y Rodong-1 fueron exitosas.
El libro blanco de defensa del 2009 de Corea del Sur indica que el desarrollo del Musudan-1 concluyó, pero no suministra cifras al respecto. Un Taepondong-1, probado por primera vez en agosto de 1998, sobrevoló una parte de Japón antes de caer al Pacífico. Pero al parecer, la tercera fase del cohete estalló antes de poner en órbita un pequeño satélite.
En septiembre de 1999, en un contexto de mejores relaciones con EE.?UU., Corea del Norte decretó una moratoria de sus disparos de misiles de largo alcance. El acuerdo fue prorrogado en el 2002 y roto en el 2005 debido a la política de Washington, que consideró hostil.
El 5 de julio del 2006, Pyongyang efectuó siete disparos de misiles que fracasaron, entre ellos un Taepodong-2. Una vez más, el ensayo fue poco concluyente y el Taepondong-2, que debería llegar hasta Alaska, estalló en vuelo tan solo 40 segundos después de su lanzamiento. En el 2007 y 2008, Corea del Norte efectuó más disparos de misiles de corto alcance en el marco de maniobras militares, interpretadas por los expertos como provocaciones tendentes a acentuar la presión para negociar.
Tiene unos 800 misiles móviles, entre ellos 600 Scuds, que suponen un peligro inmediato para Corea del Sur. Habría vendido cientos de misiles balísticos a Irán, Siria y Pakistán en los últimos 10 años para obtener divisas. Pero los expertos sostienen que aún no tiene capacidad para nuclearizar misiles.