El viaje incluye una histórica visita a Vietnam En medio de la incertidumbre política que se vive en Washington, el presidente de Estados Unidos, Bill Clinton, emprende hoy su última gira exterior dedicada a la alta diplomacia, que se desarrollará por Asia. Clinton acudirá a la cumbre de la comunidad de países Asia-Pacífico (APEC), que se celebrará en Brunei esta semana, y a continuación realizará una visita histórica a Vietnam.
11 nov 2000 . Actualizado a las 06:00 h.La complicada situación interior, donde el resultado electoral pende de recuentos y reclamaciones, no ha cambiado los planes de Clinton. «El trabajo de la presidencia sigue», afirmó Sandy Berger, consejero de Seguridad Nacional de la Casa Blanca. Lo más importante de Brunei no será la cumbre, sino los últimos encuentros bilaterales que Clinton tendrá con los presidentes de Rusia, Vladimir Putin, y China, Jiang Zeming. La reunión con Putin, la cuarta de este año, continuará las discusiones sobre control de armamentos y seguridad regional que han caracterizado las anteriores citas entre ambos presidentes. Lo más probable es que Clinton se vea con Jiang por última vez en Brunei. Las conversaciones se centrarán en el acceso de China a la Organización Mundial de Comercio (OMC), un asunto en el que las negociaciones se han retrasado más de lo esperado. A pesar de que Clinton finalmente no irá a Corea del Norte, como intentó infructuosamente, la evolución de la península norcoreana será parte fundamental en las conversaciones de Clinton con Putin y Jiang, y será el capítulo protagonista de las reuniones que tendrá con el presidente surcoreano, Kim Dae-jong, y con el primer ministro japonés, Yoshiro Mori. Clinton podría enterarse durante su estancia en Vietnam del nombre de su sucesor en la presidencia de Estados Unidos. Se trata de un hecho histórico: la primera visita de un presidente de Estados Unidos a Vietnam desde el final del conflicto en aquel país, que fue un acontecimiento clave en la evolución de la sociedad norteamericana. El simbólico viaje culmina el proceso de normalización de las relaciones bilaterales iniciado durante la presidencia de Clinton, bajo cuyo mandato se reanudaron los lazos diplomáticos y se concluyó un acuerdo comercial.