Barak y Arafat deciden en el último minuto continuar el diálogo en Camp David

La Voz

INTERNACIONAL

DAVID SCULL / AP

Las diferencias entre ambos políticos siguen siendo importantes, por lo que negociarán al menos cuatro días más Ehud Barak y Yaser Arafat han demostrado al mundo que están dispuestos a hacer incluso lo imposible para que sus respectivos pueblos dejen atrás para siempre décadas de violencia. Cuando la cumbre de Camp David había sido ya declarada oficialmente un fracaso, los dos líderes sorprendieron a sus anfitriones estadounidenses y apostaron por continuar el diálogo. El primer ministro israelí y el presidente palestino acordaron seguir en Maryland al menos cuatro días más, mientras Bill Cliton viaja a Okinawa para una reunión del G-8. Las negociaciones no se interrumpirán, aunque las diferencias son aún tan acusadas como hace diez días.

20 jul 2000 . Actualizado a las 07:00 h.

JAIME MEILÁN NUEVA YORK. Corresponsal La decisión de extender los esfuerzos por alcanzar la paz es por ahora el más alentador de los acontecimientos que se han registrado en diez días de reuniones. Al filo de la medianoche del miércoles (seis de la madrugada de ayer en España), el portavoz de la Casa Blanca, Joe Lockhart, informó que «la cumbre ha concluido sin acuerdo». Pero apenas dos horas después era el propio Clinton el que comparecía ante la prensa para anunciar la buena nueva: Barak y Arafat habían resuelto seguir intentándolo. «Pensábamos que todo se había acabado y entonces descubrimos que nadie quería irse, que nadie quería rendirse», explicó un ojeroso Clinton. La conclusión inevitable es que mientras hay diálogo hay posibilidad de acuerdo. Pero la situación sigue sin invitar a que se lancen las campanas al vuelo. «Las diferencias son aún sustanciales _advirtió Clinton_. No deberíamos hacernos ilusiones sobre la difícil tarea que queda por hacer». La cumbre quedará hasta el próximo domingo en manos de la secretaria de Estado, Madeleine Albright. A su regreso de Japón Clinton evaluará los posibles avances. Barak y Arafat concluyeron que no pueden permitirse pagar el precio de un completo fracaso.