Ágatha Ruiz de la Prada: «Yo paso del sexo»

La diseñadora confiesa en «Sábado Deluxe» que estaba amenazada con que recibiría una denuncia si hablaba de su separación

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Un canto a España en el desfile de Agatha Ruiz de la Prada La pana es el material estrella de la colección, en cinturas ceñidas y largos por debajo de la rodilla

Redacción / La Voz

Ágatha Ruiz de la Prada afronta a los 57 años una nueva etapa en su vida tras separarse de su marido, el periodista Pedro J. Ramírez. Y en su paso por el programa Sábado Deluxe podría haber dado más detalles sobre el divorcio, pero antes de sentarse el plató ya había recibido amenazas de denuncias. «Me han llamado muchas personas diciendo que no participe y me han amenazado con querellarme», confesó la diseñadora al arrancar su conversación con Jorge Javier Vázquez. Y aunque el presentador insistió e insistió en que diese detalles sobre su relación y la separación, Ágatha Ruiz de la Prada consiguió ni mencionar a su exmarido y llevarse las preguntas a su terreno: su carrera y su nueva vida.

Lo poco que dijo del periodista, el innombrable como lo llamó en varias ocasiones, es que gracias a él y a su cargo de director en varios medios, la diseñadora siempre se  ha codeado con personas muy poderosas, algo que le encantaba.  También reconoció, tras leerle el presentador Vázquez algo de lo que Pedro J. Ramírez ha dicho sobre su nueva pareja, que «siempre ha sido muy cursi».

Durante su entrevista, una de las cosas que sí dejó claro la diseñadora es que en esta nueva etapa no necesita un hombre a su lado. Ruiz de la Prada le confesó a Jorge Javier Vázquez que, por el momento, se encuentra bien como está y no tiene ganas de tener relaciones sexuales: «Yo no soy tan fogosa, no como vosotros». 

Su paso «El Hormiguero»

Aunque el divorcio se anunció en noviembre del 2016, con la irrupción en la vida de su ya exmarido de la abogada Cruz Sánchez de Lara, Ágatha Ruiz de la Prada confesó el modo en el que su marido le dijo que se separaba (apenas tres meses después de casarse), tras llevarle el desayuno a la cama. «Primero fue muy desagradable, pero en seguida me di cuenta de que eso era muy bestia. Llevaba 30 años casada y tenía mucho miedo de quedarme colgada. Yo quiero preguntarle a él, porque nos casamos y a los tres meses nos separamos, pero como no le hablo… Quiero preguntarle por qué no me lo dijo el día de la boda. Yo no me quería casar porque mis padres estaban separados y eso te da como pereza. Todo el mundo me dio la lata para que me casara. Fue secreto porque solo se enteraron mis hijos y dos amigas», aseguraba hace unos meses en El Hormiguero

«Yo venía de un viaje bastante largo, de 26 días. El viernes al mediodía estábamos abrazados y el sábado a las 10 de la mañana me lo dijo. Me quedé flipada, pero no dije nada. Estaba bajo estado de shock, me fui y comí con él en la cocina. Creo que había ido a ver a esta chica. Me preguntó que qué decía de lo que le había contado esta mañana. Y ya no he vuelto a hablar nunca más», añadía Ágatha Ruiz de la Prada.

En esa entrevista, una irreconocible Ágatha Ruiz de la Prada, se presentaba en televisión asegurando que «antes no hubiera venido a tu programa, porque estaba atontada, y ahora estoy feliz de estar aquí. Ahora hago cosas que antes no hacía, como pedirte que me trajeras a tu programa. Me hizo mucha ilusión cuando me llamaste». Le confesaba a Pablo Motos. «Desde que pasó lo de Pedro J. ahora me siento como más libre, hago otras cosas. Hago cosas que antes no hacía. Estoy mucho más contenta, y más natural. Salgo todas las noches pero ahora estoy en 15 días de reflexión. Ahora todo me divierte, antes también, pero ahora como que vibro más con todo, estoy más emocionada. Ha sido un año muy emocionante», añadía. En El Hormiguero  Ágatha Ruiz de la Prada hizo una inesperada revelación y es que aseguraba que entre los miles de productos que ha diseñado también están las tumbas. «Mi proyecto pendiente es diseñar mi propia tumba. Que sea un corazón gigante», confesaba. 

Sobre la separación de Pedro J. Ramírez, con el que tiene dos hijos Cósima y Tristán, Ágatha Ruiz de la Prada aseguraba que del disgusto «adelgacé diez kilos en una semana del susto, de la adrenalina». Porque según «él era mi punto de referencia. Cuando salía de viaje… y de repente, te quedas sin punto de referencia. He tenido mucha suerte porque tengo muchas amigas. Me he puesto en manos de mis amigas, algunas me decían qué tenía que hacer», revelaba ante Pablo Motos. 

Ágatha Ruiz de la Prada, conocida desde hace años por sus excéntricos y coloridos diseños, posee varios títulos nobilarios, es marquesa de Castelldosríus y baronesa de Santa Pau. Cuando la ya expareja se casó tras treinta años juntos, muchos especularon de que se tratase de una exigencia legal para que los hijos pudiesen heredar sus títulos. Precisamente la diseñadora fue una de las impulsoras de la proposición de ley que igualó a hombres y mujeres en la sucesión de títulos nobiliarios (hasta hace poco solo podían heredar los varones aunque la primogénita fuese una mujer). Y unos años después, en el año 2010, Ágatha Ruiz de la Prada litigó en los tribunales los títulos nobiliarios que posee, y que terminó ganando después de que se cambiase la ley. «Soy la persona más odiada dentro de la aristocracia», afirmaba en una entrevista con Risto Mejide en Al rincón, en Antena 3

La diseñadora siempre ha estado rodeada por la polémica. En el 2015, Ágatha Ruiz de la Prada, confesaba cómo había vivido el polémico vídeo de Pedro J. Ramírez. «Lo viví bastante bien, fue una putada que le hicieron, sé muy bien quién se la hizo, enseguida fue la jugada. Le perdoné, creo que me porté fenomenal», explicaba. «No me vengué de él, estas cosas o te separan o te unen», añadía. «Le saqué mucho provecho, porque lo que no mata te viene bien, me trató como una reina durante años», bromeaba Ágatha Ruiz de la Prada

Un año después de separarse, Ágatha Ruiz de la Prada firmaba el divorcio con su ya exmarido. Y para ello se ponía un burka cubriendo su cabeza. «Como desde el mismo momento en que me dijo que quería separarse, ya no quise verle nunca más, llevé un burka que me habían traído de Afganistán. Solo se me veían los ojos», declaraba en la revista Hola.com. «Aunque ya sabía que no íbamos a estar en el mismo cuarto, porque el divorcio se firmaba en salas separadas, me vestí así por si nos llegábamos a encontrar en algún momento. Me daba igual que la gente me pudiera reconocer o no. Lo único que yo quería era que él no volviera a verme nunca más», añadía. 

Tras su traumática separación, como ella misma contaba, Ágatha Ruiz de la Prada recibió en el 2017 el Premio Nacional de Diseño de Moda que celebraba por todo lo alto. Está comprobado que los colores animan y alegran» contaba en una entrevista con Efe, que añadía que busca «hacer un poco más feliz a la gente». «En España por lo menos tuve que luchar con un mundo muy gris y negro. Encima muchas de las cosas transgresoras que se ven hoy en día en las pasarelas las hice yo en los años ochenta», declaraba la diseñadora en una reciente entrevista a YES. En ella también hablaba de su optimismo, que se refleja en todos sus diseños, llenos de colores. «Cuando te das cuenta de que siendo optimista eres feliz, y si no, eres desgraciado por el mismo precio. Yo creo que hay que trabajarlo a tope, y es una cosa que hago desde pequeña. ¿Que me han dado un palo? Pues pienso a ver cómo lo hago, cómo lo transformo en una nueva oportunidad», aseguraba. Y de estos meses hace un balance positivo y reconoce que es una «mujer nueva». «Es una Ágatha más divertida. Una Ágatha que ahora hace aún más lo que le da la gana. Y una Ágatha que también tiene muchos más amigos», decía. Su separación la resumía como «una gran sorpresa» y afirmaba tajante que «la traición desorienta». 

A pesar de destilar buen rollismo y positividad, Ágatha Ruiz de la Prada parece aún no haber superado su repentino divorcio. La boda del famoso periodista con Cruz Sánchez de Lara, que él mismo anunció en las redes sociales, volvió a colocar a la diseñadora en el foco mediático, que en lugar de rehusar responder a las preguntas 

Hace tan solo unas semanas, un reportaje en el que el periodista y su nueva esposa hacían una exaltación pública de su amor provocó que la expareja esté al borde del enfrentamiento. Tras las imágenes de Pedro J. Ramírez, Ágatha Ruiz de la Prada arremetía contra él dedicándole duras palabras en la revista Fashion and Arts. «No lo quiero volver a ver en mi vida. Se ha portado fatal. Ahora solo veo lo feo, algo que es buenísimo para mí, al menos psicológicamente. Él siempre estaba trabajando. No quería que le sobrara ni un segundo para nada. Lo que a él le gustaba yo lo detestaba. Una vez lo llevé a una cena que me habían invitado y acabé diciendo: ‘Nunca más llevo a este tío a una cosa'», aseguraba posando de una forma muy sugerente. 

 Esas declaraciones nos gustaron demasiado a su exmarido, que amenazó con demandarla si atacaba a nueva esposa.

Su última aparición pública ha sido esta misma semana, cuando ha participado en la Fashion Week Madrid para presentar su última colección, como siempre llena de color. Pero ahí tampoco faltó la anécdota, porque enmedio de la crisis con Cataluña, que lleva copando la actualidad política varios meses, Ágatha Ruiz de la Prada terminó su desfile con el himno de España, todo una declaración de intenciones y con un toque provocador. 

Ágatha Ruiz de la Prada: «La traición desorienta»

María Vidal

Ágatha Ruiz de la Prada atraviesa un buen momento. Está radiante con todos los reconocimientos que le están llegando después de 35 años de carrera. La diseñadora, que le puso color a la moda allá por los 80, es una corredora de fondo. Ella misma confiesa que «el que resiste gana». Sin embargo, una meta improvisada en su vida le ha hecho poner el contador a cero. Pero advierte: «La nueva Ágatha hace aún más lo que le da la gana».

Jamás pensó la reina de corazones que el 2017 iba a terminar como lo está haciendo. Justo hace un año le pidieron el divorcio de forma repentina. Un documento que acaba de firmar hace una semana, vestida con un burka para no encontrarse con el hombre con el que compartió treinta años de su vida. No quiere que la vea delante, pero no tiene problema en confesar que a su lado fue feliz, «muy feliz». Digerido el batacazo en el plano personal, se agarra con fuerza al profesional, donde no le pueden ir mejor las cosas. Ha sido un año de récord. Ha recibido premios a punta pala, «uno cada mes del año, y ha habido meses que me han dado cinco y seis», dice Ágatha Ruiz de la Prada (Madrid, 1960), ganadora del Premio Nacional de Diseño 2017.

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