El partido de la temporada

El Celta, ante la oportunidad de dar un paso decisivo para la permanencia


vigo

Llegó el partido con mayúsculas. No definitivo, pero casi en caso de victoria o empate, y tampoco dramático en caso de derrota. En esta competición convertida en una sucesión de contiendas, en dos semanas el Celta ha cambiado por completo su panorama, pero le falta refrendarlo y hoy parece el día en Palma de Mallorca y con el calor como nuevo invitado (se esperan 29 grados en la capital balear a la hora del partido). Quizás por eso, y por cuestión de horario con los vuelos, el Celta entrenó ayer a las tres y media de la tarde con el termómetro marcando 25 en A Madroa.

Después de otro año tan convulso, el Celta no puede desaprovechar la oportunidad de vivir un final de liga tranquilo. Para conseguirlo debe buscar su segunda victoria consecutiva a domicilio en otras tantas salidas, algo que no consigue el conjunto vigués desde hace 30 meses (enero del 2018). Porque Óscar García, que no quiere hacer cuentas, no quiere oír hablar del empate, a priori. Una idea que puede tener prolongación en el dibujo, que apunta al 4-3-3, prescindiendo de la defensa de tres centrales.

La gran baza de los vigueses, además de su buen momento colectivo, es que jugadores fundamentales como Rafinha, Murillo y Olaza están frescos. Los dos primeros solo actuaron en la recta final del partido del sábado ante el Barcelona y el charrúa ni llegó a vestirse. Los tres apuntan a novedades en una formación en la que también puede tener cabida Filip Bradaric toda vez que Fran Beltrán sigue al margen y ante el presumible empuje del Mallorca, que se juega su última bala, los célticos necesitan un poco de cemento armado en la medular.

Aunque ante el Barça quedó demostrado que la mejor versión del Celta nace de la valentía con el balón. Con presión alta y con el campamento base montado en el campo rival. Cuanto más cerca de Iago Aspas, mejor. El moañés puede marcar por cuarta jornada consecutiva, algo que también hizo en A Nosa Reconquista del curso pasado y que no ha conseguido hasta el momento.

El Mallorca, que tiene la baja de Pedraza por lesión y que en la ida había arrancado un empate a dos goles en Balaídos, no ha conseguido ganar desde que volvió el fútbol tras el confinamiento. Solo sumaron un punto en el duelo directo ante el Leganés y tienen la salvación a ocho puntos con 18 por jugarse, lo que les obliga a una gesta que tiene que comenzar esta misma tarde.

Esa situación los hace especialmente peligrosos, por eso el Celta debe olvidar en el autobús camino del estadio que ha sumado ocho puntos en los últimos cuatro partidos, que solo perdió una contienda de las últimas diez y que la planificación del próximo curso ya está en marcha. Por el momento solo importa el presente.

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