Marea de Vigo y BNG califican de «improvisación» la propuesta de reducir filas de Caballero y reclaman un nuevo marco en donde el Celta sea actor principal
24 ago 2019 . Actualizado a las 05:00 h.Abel Caballero, el alcalde de Vigo, reconoció ante la Federación de Peñas, las deficiencias del graderío de Río Bajo y propuso quitar una de cada cinco fila para hacer más amplias el resto de localidades, lo que significaría perder aforo, en torno a las 600 butacas, el estadio de Balaídos, una idea que se ha encontrado con la oposición de Marea de Vigo y BNG, dos de los grupos políticos en la oposición en el Concello de Vigo.
Ambos califican la propuesta de «enésima improvisación» y claman por un nuevo marco en donde el Celta, que ahora no comparece en las reuniones de la comisión formada en su día, sea actor principal. Rubén Pérez, de Marea de Vigo, reclama un nuevo convenio y Xabier Pérez Igrexas (BNG) reclama una comisión en la que estén representados el Concello, el club, las peñas, el movimiento vecinal vigués y la Zona Franca.
La primera lectura de su reunión con la Federación de Peñas del Celta es que Caballero está reconociendo deficiencias en los asientos de Río Bajo, y acto seguido critican la propuesta. «Non é a solución sabendo que aumentan cada vez máis os abonados. Reducir número de filas sen contar co club que é quen ten uns compromisos de abonos e unha serie de cuestións que están enriba da mesa é que nos parece un delirio», comenta Rubén Pérez, que califica la iniciativa de «enésima improvisación sobre Balaídos».
El Bloque recurre al término chapuza. «Un día dise que o problema non existe, ao seguinte que se van a substituir uns poucos asentos e agora o alcalde di que o que vai a propoñer é facer unha nova actuación para corrixir o evidente, que a chapuza que se fixo en Río fai que o estadio sexa incómodo e pouco funcional», preguntándose cuándo se haría -«con prazos claros»- y quien correría con los gastos de esta reforma.
Frente a lo que califican de improvisación reclaman un nuevo escenario. Marea de Vigo incide en la necesidad de redactar un nuevo convenio «no que o club estea presente e poida participar na toma de decisións. Hai moitas cuestións sen resolver como as pistas que están debaixo de Río, a seguridade dentro do propio estadio».
El Bloque aboga por una comisión que tenga como objetivo «poñer cabeza na reforma para evitar esta permanente improvisación, falla de planificación e de supervisión que na nosa opinión provocou estes asentos minúsculos en Río».
Las dos formaciones recuerdan además, que el problema es la reforma integral, no solo el asunto de los asientos.
Los aficionados consideran «una burla» la gestión de la reforma del estadio vigués
Los aficionados consultados por La Voz de Galicia transmiten sensación de hartazgo cuando se trata de abordar el tema de Balaídos y el conflicto entre Celta y Concello. «A xestión de todo o proceso das obras do estadio paréceme unha burla, non só aos afeccionados, senón á cidade. Retrasos, falsas promesas, incumprimentos... Parece que a ninguén lle interesa abandonar a loita de egos e poñer un pouco de sentidiño neste esperpento», argumenta Martín.
Para José Costas, este asunto está derivando en que «a la afición le apetezca menos ir al estadio y luego se extrañan de que baje la asistencia», plantea. Cree que las dos partes son culpables «a partes iguales» y que la situación roza «el absurdo».
Desde la distancia, Sergio ve «lamentable que no haya condiciones para el aficionado en un campo de Primera». Para Juan, «es un tema que divide a la afición, porque unos quieren estadio nuevo y otros seguir en Balaídos»; en su opinión «están haciendo un lavado de cara y el estadio no es cómodo».
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Caballero y la Xunta de Galicia
Por otra lado, el alcalde de Vigo, Abel Caballero, ha exigido una vez más que la Xunta pague un tercio del coste de las obras de la grada de Marcador recordando que la administración gallega no se ha involucrado en la reforma del estadio.
La nueva obra costará entre 15 y 20 millones según los cálculos iniciales de los técnicos. Caballero desea que la Xunta aporte al menos 5 millones de euros. El resto de la obra sería financiado a partes iguales por la Diputación de Pontevedra y por el Concello de Vigo. Caballero considera que los trabajos podrían comenzar en el mes de mayo próximo en lugar de marzo si los aficionados lo desean. Así se evitarían molestias con los cambios de asientos.
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