Jackie Kennedy perdonó a Galella

GENTE

Cuando se cumplen 50 años de la muerte de John F. Kennedy, su mujer está de actualidad por ser la protagonista de la exposición de Ron Galella, el «paparazzo» que acabó en los tribunales por su obsesión con ella

03 nov 2013 . Actualizado a las 14:57 h.

H an pasado casi veinte años de su muerte, y Ron Galella sigue hablando todavía de ella en presente. Recuerda las fechas, tiempos y lugares de sus encuentros, a los que ella estaba citada y donde interactuaban. La persiguió obsesivamente durante 15 años. Le hizo miles de fotografías. Algunas con permiso, pero la mayoría sin él. Según confesó Galella al periódico británico Telegraph, «a ella le gustaba lo que yo hacía». Aunque parece que a ella no, a juzgar por lo poco que le gustaba a Jackie la prensa. Sea como fuere el paparazzo la adoraba, y de lo que no hay duda es de que él capturó una parte de ella que otros obviaron. Los retratos más bellos y más emblemáticos, como el Windblown Jackie, donde la primera dama de EE. UU. fue fotografiada paseando por Madison Avenue en Nueva York en octubre de 1971. Precisamente esta imagen vestida con vaqueros con la melena al viento es la portada del libro que Galella editó sobre su figura y que lleva por título Jackie: My obsesión. Y es que fue una auténtica obsesión, hasta tal punto que ella se sintió acosada, lo arrastró hasta los tribunales, y ordenó a los servicios secretos siendo la mujer de John F. Kennedy que le impidiesen fotografiarla. El próximo 22 de noviembre se cumplen 50 años de la muerte del que fue presidente de los EE. UU.

«No le quedó más remedio que acatarlo, de otra manera sabía que podía ir preso», dice Gerardo Mosquera, comisario de la exposición Ron Galella, Paparazzo Extraordinaire, que hasta el próximo 11 de enero se puede visitar en la Fundación Novacaixagalicia de A Coruña. Pero la relación entre ambos era exclusivamente profesional, así lo asegura Mosquera y así lo dijo Galella. «Yo no tenía ninguna atracción sexual hacia Jackie». Era su musa.

Aunque tenía fijación por fotografiar a las celebridades en su ámbito más privado, siempre disparó desde la ética y evitó los escándalos. Buscaba retratar a los personajes lejos del cuidado o perfección con que lo hacían en los estudios o en la sesiones fotográficas, y más en su ámbito más cotidiano. Hacía lo imposible por conseguir su objetivo, incluso llegó a disfrazarse para llamar su atención. Pero no solo era un gran paparazzo, también era una gran profesional. Licenciado en Bellas Artes hacía muchas fotos que luego seleccionaba por su valor artístico y su impacto. Hoy en día Galella se encuentra retirado de la vida pública, aunque sigue acudiendo a eventos puntuales. Está más concentrado en poner en orden todo el material que ha ido acumulando en estos años, ya que de momento, según explica Mosquera, «solo hemos visto una selección de las mejores».

La obsesión de Galella por Jackie era conocida en el Nueva York de entonces. Sus reportajes se publicaban en las revistas más famosas de la época, y sus fotografías pasaron por museos y galerías de todo el planeta. Así fue que no tuvo ningún reparo en pedirle a un amigo de confianza que les fotografiara. La única imagen de Jackie y Galella juntos. La compleja y contradictoria relación que mantenían es el tema principal del documental Smash his camera, («aplasta su cámara») la tajante orden que Jackie dio a su escolta harta del acoso de Galella. Pero Jackie no fue la única que lo rechazó. Marlon Brandon le rompió cinco dientes de un puñetazo en la mandíbula. Richard Burton le envío matones para darle una paliza y Mick Jagger le dedicó un mal gesto.

En el fondo Galella siempre creyó que no fue Jackie quien quiso llevarlo a los tribunales, sino que los que estaban a su alrededor. «Al final de todo, Jackie le sonríe en un evento público, un gesto que de algún modo significaba un perdón», dice Mosquera.