Las cuatro furgonetas que recorren los concellos rurales para atender casos de violencia machista
GALICIA
Psicólogas, trabajadoras sociales y asesoras jurídicas refuerzan el servicio con los centros de información a la mujer móviles: «Nos piden actividades de sensibilización y talleres en igualdad de género»
08 mar 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Candela y Estela, trabajadora social y psicóloga, son pilota y copilota de una de las cuatro furgonetas que funcionan como centros de información a la mujer móviles por Galicia. Por ahora hablan sobre la teoría de un proyecto que acaba de poner en marcha la Consellería de Política Social e Igualdade para reforzar la sensibilización en materia de género e igualdad en las zonas rurales y en los campus universitarios. Porque la práctica todavía se les resiste. Primero, porque la mayoría de las visitas que están recibiendo en estas primeras semanas de funcionamiento se basan en la curiosidad. ¿Qué es esto? Esa es la primera pregunta de toma de contacto con la furgoneta. Segundo, porque no es fácil que el perfil que se busca atraer con este servicio acuda a él. Pero para eso ya proponen soluciones, como trabajar con citas previas, desplazar el vehículo a lugares menos concurridos —en las primeras visitas a los concellos están colocándose en zonas céntricas, como las plazas de los pueblos o al lado de los centros de salud— o prestar la atención en alguna sala que les cedan en el ayuntamiento.
«Primero queremos que vean el servicio, reforzar la atención, y que sepan que si en algún momento necesitan ayuda, pueden venir aquí», explican las expertas en la atención a víctimas de violencia machista en su primera visita al concello de Abegondo. Psicóloga y trabajadora social —con el apoyo de una asesora jurídica que no se desplaza presencialmente a no ser que se solicite su servicio— se ocupan de la provincia de A Coruña y parte de la de Lugo, para equilibrar el número de destinos a los que se trasladarán. La de Lugo y la de Ourense serán las que tengan más demanda. Acuden como un servicio complementario a municipios donde no hay un centro de información a la mujer o donde ya se está dando servicio a muchas personas. Se ofrece atención psicológica, sociolaboral y jurídica a cualquier mujer víctima de cualquier tipo de violencia como un servicio complementario a los servicios sociales del propio concello. También a hijos o mayores que tenga a cargo, así como al entorno de la mujer.
En la primera toma de contacto con los concellos, y antes de abrir al público la furgoneta, las profesionales se reúnen con todos los agentes implicados en la lucha contra la violencia machista. Así es como lo hicieron en Abegondo hace dos semanas, en el salón de plenos del concello. Allí estaban el alcalde, José Antonio Santiso, el sargento de la Guardia Civil, los directores de los colegios y escuela infantil y representantes del centro de salud. «Ese es el modus operandi, la foto de la unión de todas las fuerzas implicadas en la protección de las mujeres», explica Alba Gallego, la responsable del programa.
Continuidad del programa
Cada semana publican en redes sociales el calendario del servicio, que se adapta como un apoyo a las necesidades de cada ayuntamiento. Esta semana estuvieron en Baños de Molgas, Camariñas, Barro, Cabanas, Covelo, Ourol, A Bola, Boimorto, Larouco y A Pobra do Caramiñal. La atención no será esporádica, sino que se le dará continuidad al programa. «Tendremos una ruta predefinida para llegar a todas partes primero, pero luego nos desplazaremos en función de las peticiones de los concellos. Si sabemos que hay varias personas que necesitan nuestra atención, podremos ir varias veces en un mismo mes», explica Candela, la trabajadora social. Pero no es solo la atención, el seguimiento y el acompañamiento a las mujeres, víctimas de cualquier tipo de violencia, la que se presta en los centros de información a la mujer itinerantes. También colaboran con los municipios —y con los espacios universitarios— con actividades de sensibilización, prevención e información, así como con el colectivo LGTB. «Lo que más nos trasladan desde los servicios sociales de los concellos es la necesidad de actividades de sensibilización en institutos, colegios y escuelas infantiles, o talleres en igualdad de género», señala Estela. También solicitan formación en violencia de género a las profesionales de los servicios sociales: «Tienen que abarcar tantos temas y necesidades que se les pueden escapar cosas».
Además de la curiosidad de los usuarios —sobre qué es el servicio, qué ofrecen y cada cuánto van a venir— que se acercan a la furgoneta en la que se leen fácilmente y desde la distancia las palabras de centro de información a la mujer, cuentan las profesionales que recibieron la visita de una mujer mayor que quería contarles su caso de violencia machista para el que, según afirmó, ya no necesitaba atención. «Quiso venir a hablar con nosotras y a darnos las gracias por el servicio que estábamos prestando», afirma Candela.
Evitar la revictimización
Como los centros físicos, con este buscan ofrecer un servicio accesible y visible, que conecte con otros recursos municipales o autonómicos, en el que se evite la revictimización y donde las víctimas encuentren un espacio seguro y de intimidad. Como de momento están en fase de estudio, dicen que pueden ir personalizando el servicio: «Podemos ir viendo las necesidades que surgen e ir adaptándonos a ellas». Saben que lo más probable es que las víctimas no se acerquen a la furgoneta, por eso el servicio irá afinándose más hasta el punto de poder prestarse en su domicilio. «Muchas veces acercarse a los servicios sociales en una zona rural no es una opción para ellas porque todo el mundo sabe a lo que van. Tenemos que dar una respuesta a eso», afirma la trabajadora social.
Insisten, eso sí, en que «no es un servicio de urgencia y no se actúa en casos de violencia extrema». Para eso están otros servicios de la Administración autonómica; y a lo que no puedan llegar, derivarán el caso a otros recursos. En una primera visita pueden ofrecer atención psicológica y sociolaboral. La prestan de forma conjunta, psicóloga y trabajadora social. Después, dependiendo del caso y de su urgencia, derivan a otros servicios como centros de atención 24 horas, servicios sociales, centros de información a la mujer de referencia... «Lo importante es coordinarse para que las víctimas cuenten con una persona de referencia que las atienda», explican.
Las expertas apuntan a la invisibilidad de la problemática en las zonas rurales, donde cuentan que se encuentran con testimonios de mujeres en los que no saben reconocer las señales o que incluso no las identifican como violencia que ejercen sus maridos sobre ellas. «También hay mucha violencia económica, al estar acostumbradas desde hace años a que su marido llevara las cuentas de casa», afirma Estela. Los centros de información a la mujer móviles, así como los espacios físicos, funcionan como puertas de entrada para que las víctimas pierdan el miedo a pedir ayuda.