Una manifestación unitaria reclama hoy en la ciudad naval mejores infraestructuras y servicios
30 nov 2025 . Actualizado a las 16:50 h.A la periferia de la periferia el tren llega poco, tarde y, sobre todo, lento. Eso si hay suerte, porque con demasiada frecuencia se queda, literalmente, por el camino. Ferrol y su comarca viaja en el vagón de cola de la conexión ferroviaria gallega y es una de las áreas peor comunicadas de toda España. La alta velocidad es una quimera en una tierra que compite en desventaja con otras áreas metropolitanas, y que cuenta con el mismo trazado que cuando fue inaugurado, en 1915.
Hoy Ferrol levantará la voz para exigir su derecho al tren, a uno del siglo XXI. Lo hará con una manifestación que saldrá a las doce de la mañana de la estación y que se aguarda multitudinaria impulsada por el Foro Cidadán polo Ferrocarril, que ha recibido una adhesión masiva y ha logrado concitar la unanimidad política, al menos en lo básico: reclamar inversiones para la modernización de las infraestructuras ferroviarias y el incremento de frecuencias y horarios, entre otras cuestiones. Concellos de Ferrol, Eume y Ortegal, patronal, sindicatos, hosteleros, comerciantes, la plantilla de Navantia y hasta el Racing de Ferrol han anunciado su respaldo, entre el medio centenar de colectivos adheridos.
A todos les sobran los motivos. El chacachá del tren suena casi rudimentario en este extremo del noroeste. Como muestra, muchos trayectos salen gratis en el trazado de la antigua Feve, hoy denominada Renfe Ancho Métrico. Comunica la ciudad naval con Ribadeo, y es el servicio más parecido a un tren de cercanías. La ausencia de interventores a bordo hace que los usuarios puedan subir y bajar sin pagar en las paradas intermedias. E incluso llegando a la estación principal, la de Ferrol no siempre pueden hacerlo. Lejos de suponer una ventaja, resulta un gran hándicap: así no queda registro de cuántos viajeros tiene cada trayecto, abonando la tesis de que la línea carece de usuarios suficientes que justifique mayor inversión.
Es la pescadilla que se muerde la cola: no hay más servicios porque no hay demanda. Y no hay más viajeros, porque no existen servicios suficientes ni adaptados para competir con la carretera. En coche, el trayecto de estación a estación entre Ferrol y A Coruña, a 52 kilómetros, consume unos 40 minutos la AP-9. La mejor opción en tren no baja de una hora y siete minutos, aunque la mayoría sobrepasan la hora y cuarto. Pero el principal problema residen en la escasa oferta: cinco trayectos de ida y otros tanto de vuelta los días laborables, con horarios incompatibles, denuncian los usuarios, con la jornada laboral o universitaria. Y por ello, como denuncia el foro, solo un 5 % de los desplazamientos se hacen por tren.
El tren de cercanías sufre a menudo averías que dejan tirados a los viajeros en el andén. Y en junio la ciudad recibía la última estocada: Renfe suprimía las dos conexiones directas de que disponía hasta entonces con Madrid, convirtiéndose en la única de las siete grandes ciudades gallegas en esa situación.
Transbordo obligatorio
Ahora los pasajeros deben hacer transbordo obligatorio en A Coruña, con tiempos de espera de entre 22 y 48 minutos, y cambiar de convoy para viajar a la capital. Sin intermodalidad, sin línea electrificada y con un trazado obsoleto y secular, hoy, sostienen los impulsores de la movilización, «nos jugamos mucho». Entre otras cuestiones, quedar apeados del tren de las inversiones ferroviarias que se realizarán en el 2026 al amparo de fondos europeos, exponen, lo que significaría «perder o tren outras tres décadas». En la ciudad naval todavía resuena la frase del ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, que pronunciaba el 16 de mayo del pasado año: «No nos olvidamos de Ferrol», dijo cuando presentó en A Coruña el plan director del corredor atlántico, del que la urbe ferrolana quedó descolgado.
La comarca sigue esperando. Y las reivindicaciones se resumen en un decálogo que incluye entre sus puntos el incremento de frecuencias y horarios, el inicio este año del estudio informativo para la modernización de las infraestructura ferroviaria entre Ferrol y Betanzos, la resolución en 2025 de las alegaciones al proyecto del baipás o la intermodalidad entre los diferentes modos de transporte, con horarios y tarifas integradas. Y lo resumía alguno de los representantes del tejido cultural y social de la zona en un vídeo coral para llamar a la participación: «Ferrol leva demasiado tempo agardando e non queremos ser a última estación». «Como non nos movamos», advierte el foro, «nin os nosos netos verán o tren».