El AVE, o cómo la inversión muere de éxito

El ministro Ábalos defiende unos Presupuestos que, aupados por los fondos de recuperación de la UE, suben un 53 %, mientras que en Galicia se desploman por la falta de nuevos proyectos

El ministro José Luis Ábalos y otros altos cargos de Transportes durante la presentación de los Presupuestos del departamento
El ministro José Luis Ábalos y otros altos cargos de Transportes durante la presentación de los Presupuestos del departamento

redacción / la voz

«La inversión en Galicia ha sido muy superior en relación al peso poblacional por la obras del AVE, por lo que una vez que termina y se pone en marcha la línea se necesita que estos recursos acompañen a otros territorios que también quieren poner en marcha la alta velocidad». Así dibujaba la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, el nuevo escenario de inversión estatal al que se enfrenta Galicia en los próximos años, en el que va a ser muy difícil que se puedan recuperar los niveles de la época de los grandes desembolsos para traer la alta velocidad a uno de los territorios con una de las orografías más complejas. Galicia celebrará el año que viene la apertura de una línea en la que todavía hay apaños provisionales en los que invertir para eliminarlos -la necesaria variante de Ourense, por ejemplo-, pero va a ser difícil que las inyecciones presupuestarias estatales retornen a los tiempos del AVE, cuyas inyecciones millonarias comenzaron principalmente a partir del 2004, fueron especialmente abundantes entre el 2006 y el 2010, para después desplomarse y alargar los plazos de las obras por culpa de la crisis financiera.

Aunque el AVE será finalmente una historia de éxito colectivo pese a los retrasos acumulados, por el momento no se observa en el horizonte proyectos que puedan mantener al menos un mínimo de la actividad económica que generó este proyecto en la comunidad, y que provocó una edad de oro en las empresas gallegas del sector, beneficiadas por múltiples contratos y, sobre todo, por subcontratas. El ministro de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, José Luis Ábalos, defendió ayer los Presupuestos «históricos» de su departamento, que aumentan un 53 % aupados por los fondos de recuperación aprobados por la Comisión Europea, lo que supone unos 6.000 millones de euros más para las políticas de gasto que el ministerio con más poder inversor considera necesarias. La aportación europea por la crisis del covid-19 supone 4.982 millones, de los que 1.651 se destinarán a la rehabilitación de viviendas, una de las prioridades del ministerio.

La paradoja es evidente para Galicia, aunque sea comprensible la caída del gasto por el fin de las obras del AVE. La comunidad sufrió la política de recortes tras la crisis financiera y en la nueva estrategia expansiva para salir de la depresión de la crisis sanitaria no se beneficia realmente del primer Presupuesto en el que se plantea la reconstrucción de la economía, con los mejores Presupuestos de Transportes desde el 2011, según admitió el ministro en la rueda de prensa en la que presentó ayer las cuentas de su departamento.

Un agujero de unos 200 millones

Pero la realidad es que en los Presupuestos hay un agujero de más de 200 millones de inversión estatal por el fin del AVE y la falta de relevos que atenúen esa pérdida. La razón está en la falta de proyectos maduros que puedan absorber grandes cantidades de dinero, pero también en las cautelas del propio Ministerio de Transportes y en sus propias prioridades. Por ejemplo, Ábalos admitió su interés en la mejora de los grandes polos de Cercanías, «por ser el ferrocarril que utiliza más gente y donde más críticas hay por su funcionamiento».

Pero Galicia no entra en esas inversiones, entre otras razones por la resistencia de los sucesivos Gobiernos a establecer servicios de cercanías en las principales áreas metropolitanas gallegas. Es en este ámbito donde se produce el aumento presupuestario más importante, nada menos que un 160 %, unos 1.500 millones que favorecerán sobre todo a Madrid y Barcelona. Tampoco las ciudades gallegas se benefician de la apuesta ministerial por la movilidad urbana, al menos en lo que respecta a obras para mejorar su accesibilidad, algunas de ellas largamente esperadas. Aunque se da un impuso a la movilidad interurbana con los 55 millones destinados a los descuentos en la AP-9, la cantidad más relevante de todas las compensaciones a concesionarias de autopistas del Estado en cuya consecución el BNG tuvo un papel relevante.

Mercancías y tren convencional

El corredor atlántico transeuropeo de mercancías empieza a contar con las primeras dotaciones, unidas a otras asignaciones para mejorar el tren convencional, con múltiples incidencias en Galicia, sin ir más lejos pocas horas después de la inauguración del penúltimo tramo de alta velocidad de 110 kilómetros. Ábalos descartó ayer que el Ejecutivo priorice el corredor mediterráneo sobre el atlántico, aunque nadie duda de que el movimiento de mercancías hacia Europa es mucho mayor en el eje que va desde Andalucía a Cataluña. El ministro no dio una cifra desagregada para la financiación de ambos proyectos. Solo confirmó que ambos corredores absorberán el año que viene 1.259 millones. También destacó la relevancia de los accesos ferroviarios a los puertos, aunque el exterior de A Coruña se queda sin el impulso necesario.

Y por último están las cautelas del ministerio, especialmente a la hora de emprender nuevos proyectos de autovías. En sus objetivos en este ámbito se prioriza la finalización de itinerarios ya iniciados y paliar el déficit de conservación de las carreteras. Y se espera a que se desarrolle una nueva planificación «más acorde con la realidad y necesidades actuales», que tenga en cuenta la demanda y la viabilidad económica.

El corredor atlántico de mercancías toma tímidamente el relevo ante el fin del AVE

pablo gonzález
Los ministros José Luis Ábalos y Yolanda Díaz, junto a la conselleira Ethel Vázquez y el consejero de Fomento de Castilla y León, Juan Carlos Suárez Quiñones, en la inauguración del penúltimo tramo del AVE, el lunes pasado
Los ministros José Luis Ábalos y Yolanda Díaz, junto a la conselleira Ethel Vázquez y el consejero de Fomento de Castilla y León, Juan Carlos Suárez Quiñones, en la inauguración del penúltimo tramo del AVE, el lunes pasado

El ADIF apuesta por el tren convencional, pero no sirve para suplir la caída de inversión

El proyecto de Presupuestos Generales del Estado para el 2021 refleja por primera vez el próximo final de las obras del AVE entre Lubián (Zamora) y Ourense, hasta el punto que no hay ni un solo euro para este tramo de algo más de 100 kilómetros que se terminará este año, según el anuncio realizado por el ministro de Transportes, José Luis Ábalos. Ni siquiera el habitual resto de consignaciones no abonadas durante este ejercicio. Esta caída en la inversión por la finalización del proyecto estrella del Estado en Galicia durante los últimos quince años es muy probable que no pueda recuperarse, pues el gasto en líneas ferroviarias de alta velocidad es el más abultado de todas las infraestructuras de transporte. Ni siquiera la tímida apuesta por empezar a mejorar la red del corredor atlántico transeuropeo de mercancías con unos 68 millones puede paliar una caída tan relevante, que en los últimos presupuestos aprobados (los del 2018) suponían 406 millones de euros solo en Galicia y otros 255 en la provincia de Zamora.

Seguir leyendo

 

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
12 votos
Comentarios

El AVE, o cómo la inversión muere de éxito