Los dueños de montes ven injusto tener que costear la franja de seguridad forestal

Carlos Punzón
carlos punzón VIGO / LA VOZ

GALICIA

SUSO PENA

Estiman que la verdadera causa de peligro ante los incendios es la «anarquía urbanística»

22 abr 2018 . Actualizado a las 13:56 h.

Los propietarios de montes gallegos han echado mano de una de las máximas que rige los contratos de concesión de las autopistas en España para argumentar que cualquier cambio unilateral en las normas de explotación de su negocio tiene que ser compensado por la administración que promueve la modificación. La implantación de la franja de seguridad en los montes de la comunidad, que obliga a dejar un frente mínimo de 50 metros de ancho limpio y libre de especies pirófitas (eucaliptos, pinos o acacias) es considerada por la Asociación Forestal de Galicia como un cambio en las reglas de propiedad y gestión de los montes que, entienden, debe de ser compensada.

La mayor organización de propietarios de montes en Galicia, que agrupa a 280 comunidades de montes y 1.800 propietarios particulares, no llega al extremo de las concesionarias de viales de pago de exigir que se les reembolse cualquier cambio que afecte a sus previsibles ingresos. En el caso de los dueños de plantaciones arbóreas sería el lucro cesante que dejarán de ingresar por no poder explotar con cortas la franja más próxima a suelo urbano. Pero la Asociación Forestal de Galicia sí estima que los propietarios de montes son víctimas de la «anarquía urbanística» y de la expansión constructiva sin control, por lo que no se les debe de cargar también con los gastos que acarrea establecer y mantener un espacio de seguridad entre las masas forestales y los núcleos habitados.

«Los montes estaban antes que las casas y muchas no deberían estar donde están, pero se construyeron porque las administraciones miraron para otro lado. Aún así, ahora son los propietarios forestales y comunidades los que tienen que gastar una barbaridad de dinero en limpiar y repoblar con especies frondosas las franjas de seguridad, terreno cuyo valor además pasará a ser cero, pues no se podrá hacer nada en ellos. Es más, esas tierras tendrán un valor negativo por el coste de las tareas de mantenimiento a las que deberán ser sometidas», explica Daniel Rodríguez, técnico de la organización forestal.