As Catedrais carece de plan de emergencias

Solo un folleto  advertía a los visitantes del riesgo de desprendimiento. El documento, que hay que descargar de Internet, reconoce la «inestabilidade» de las grutas

Los visitantes volvieron ayer a la playa de As Catedrais, pero no pudieron acceder a las grutas
Los visitantes volvieron ayer a la playa de As Catedrais, pero no pudieron acceder a las grutas

ribadeo / la voz

Solo un documento de Internet que tiene dos páginas y que ni siquiera se descarga de manera automática cuando se solicita la autorización para acceder a la playa. Ese es el folleto que informa a los visitantes de los riesgos de desprendimientos en la parte inferior de los acantilados de As Catedrais, en grutas como la que el sábado pasado fue escenario de la muerte de Irene Baladrón, la joven turista de 24 años natural de Valladolid que recibió el impacto de una roca en la cabeza. En la parte superior de los acantilados, en cambio, hay varios carteles y señales verticales que prohíben a los visitantes abandonar el sendero habilitado y acercarse al borde, para evitar que pongan en riesgo «a súa propia seguridade e a das persoas que se atopen na parte baixa».

Pero lo más significativo de esa alerta escrita es que únicamente alcanza a quienes pretenden disfrutar del arenal ribadense en Semana Santa o en verano, las únicas dos épocas del año en las que la Xunta controla el acceso, con un límite diario de 4.812 pases, con la intención de «protexer o patrimonio natural» y evitar «alterar o estado de conservación dos hábitats prioritarios». El resto del tiempo el acceso no se controla de ninguna forma, por lo que cualquiera puede bajar a la playa y adentrarse en las grutas. Ayer, después de la tragedia del sábado, las grutas de la playa permanecieron precintadas y trabajadores de la Consellería de Medio Ambiente se ocuparon de señalar a los visitantes los tramos por los que no era aconsejable pasar, ya que los últimos temporales han afectado a las formaciones. «Estos días se podría desprender cualquier piedra, es puro sentido común», indicó un experto en patrimonio costero. «Dado que é un medio natural, non se pode predicir con exactitude cando se producirán os desprendementos, se ben os períodos máis susceptibles son os de fortes chuvias», indica el PDF que se adjunta a la autorización de acceso que concede la Xunta de Galicia.

 En esa línea, la conselleira de Medio Ambiente reconoció ayer por la mañana en Santiago que un informe técnico elaborado en septiembre del 2017 por geólogos de la Universidade de Santiago ratificó la «inestabilidade» de los acantilados de As Catedrais, cuya situación es «similar», dijo, a los del resto de la cornisa cantábrica. Beatriz Mato indicó que ese estudio recomendó poner en marcha «una nueva medida, ya implementada»: informar a todos los visitantes de la playa «de que tienen que extremar la precaución a la hora de aproximarse a los acantilados».

Encargado un nuevo informe

Con todo, la titular de Medio Ambiente adelantó que se ha encargado un informe complementario a ingenieros de caminos de la Universidade de A Coruña. Sus resultados serán compartidos con la Dirección General de Costas del Ministerio de Medio Ambiente y con el Concello de Ribadeo, que también tienen competencias en la playa. Mato avanzó que hoy se presentará el proyecto a los dos organismos «para pedirles que asuman las consecuencias de este informe», indicó. Desde el Concello eludieron ayer manifestarse. Mato aseguró que el departamento que dirige no ha recibido ninguna advertencia más allá de sus propios informes. También insistió en que las medidas de seguridad sobre las personas que visitan As Catedrais no son competencia de la consellería.

Sin plan de emergencias

El acceso al arenal de Ribadeo dejará hoy de estar controlado hasta el verano En todo caso, las diversas fuentes consultadas por La Voz aseguran que no existe un plan de emergencias para el arenal. Especialistas en patrimonio marítimo señalaron que Irene Baladrón perdió la vida en una zona de dominio público marítimo terrestre, cuya competencia es de la Dirección General de Costas del Estado. «Mala suerte es que en una playa desierta te caiga un rayo encima, no que después de una sucesión de temporales y alertas naranjas te alcance una roca que se desprende de una urna como las que hay en la playa de As Catedrais», apuntaron las mismas fuentes.

La Voz intentó ayer saber si la Demarcación de Costas de Lugo tramitó algún informe alertando sobre un aumento de los riesgos en las cuevas de As Catedrais en los días o semanas previos al accidente en el que perdió la vida la joven vallisoletana, pero al cierre de esta edición no se había recibido ninguna respuesta del citado organismo.

Por su parte, la Sociedade Galega de Historia Natural emitió un comunicado afirmando que las sugerencias y alegaciones que presentó en su momento al plan de conservación del monumento natural de As Catedrais fueron «completamente ignoradas». Al parecer, el colectivo alertaba de que en los últimos años se han detectado «caídas de piedras provenientes de los arcos y de las columnas pétreas».

Nadie asume la responsabilidad de la falta de servicio de emergencias

El arenal ribadense dispone de socorristas en los meses de verano, cuando recibe la bandera azul

l. rey

En Semana Santa y en verano, la playa de As Catedrais puede recibir un máximo de 4.812 personas al día, y su visita se concentra en las pocas horas que dura la bajamar, ya que cuando sube la marea la playa desaparece. Sin embargo, con tal volumen de gente el arenal ribadense no dispone de ningún equipamiento de emergencias específico, aunque en la época estival, al tener bandera azul, sí hay servicio de socorrismo. Esa circunstancia provocó que la joven que falleció el sábado tuviese que ser traslada en volandas desde la cueva en la que recibió el impacto de una piedra hasta el punto donde se intentó reanimarla, en un primer momento y hasta que llegaron los servicios sanitarios, por otros visitantes, entre los que había algunos médicos.

¿Pero a quién corresponde asumir esa competencia? Parece que a todos y a nadie. La Consellería de Medio Ambiente señala que en As Catedrais su única misión es proteger el patrimonio natural, «no establecer mecanismos sobre la seguridad de las personas». Fuentes oficiosas aseguran que el Concello de Ribadeo está «atado de pies y manos» en todo lo relativo a la gestión del arenal y que además carece de medios personales y económicos para sostener una asistencia de estas características. Y parece que Costas tampoco es competente. La empresa Estudios Técnicos Topysa, por su parte, se encarga de controlar el acceso a la playa y de realizar todas las tareas de información y guía en los períodos en que el acceso a la playa está controlado. Lo hace a través de un contrato firmado con la Xunta de Galicia, en el que las cuestiones sanitarias y de emergencias quedan al margen. Así las cosas, el PSOE y el BNG han decidido llevar al Parlamento la problemática relacionada con la playa ribadense.

Conmoción en Valladolid

Mientras tanto, la ciudad de Valladolid, y en especial su universidad, sigue conmocionada por la muerte de Irene Baladrón Zorita. La joven, que tenía dos hermanos, era graduada en Derecho por la universidad vallisoletana, donde trabaja su padre como profesor de la Facultad de Ciencias.

«Tentamos mucho a la suerte, a veces vamos al límite»

lucía rey/ xaime f. ramallal

La playa se reabrió ayer tras el suceso del sábado y con técnicos de Medio Ambiente guiando al público

«Era una playa que no conocíamos y que nos pareció muy bonita y nada peligrosa. Había muchos vigilantes que nos informaron muy bien de por dónde no podíamos ir y a qué sitios no debíamos acercarnos para evitar riesgos». Fabio González se convirtió, durante la bajamar de la mañana, en uno de los primeros visitantes de As Catedrais tras el dramático suceso ocurrido el sábado, en el que murió la turista vallisoletana tras caerle encima una piedra. «Teníamos conocimiento de lo que había pasado y una reserva para el domingo, pero, al estar cerrada la playa, reservamos para el lunes», comentó el hombre, natural de Denia, en Alicante, y que pasó unos días en Galicia junto con su mujer, sus dos hijos y un matrimonio amigo y sus dos hijos. Algunos de los vigilantes a los que hizo referencia este turista eran técnicos de la Consellería de Medio Ambiente, que, según confirmaron desde el propio departamento autonómico, «fixeron un reforzo como medida complementaria para guiar á xente». Hoy, sin embargo, ya no habrá nadie que dé a los visitantes explicaciones entre las cuevas de los acantilados, y las personas que lo deseen podrán acceder libremente, ya que la entrada al arenal solo está limitada en Semana Santa y en verano.

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