El rompecabezas de las pistas del caso de Sonia Iglesias

Lars Christian Casares Berg
ch. casares PONTEVEDRA / LA VOZ

GALICIA

Ramón Leiro

Entre el archivo de la causa del 2015 y la reapertura judicial del 2017 con una serie de diligencias secretas, hay nuevos informes que han derivado en los registros de esta semana

25 feb 2018 . Actualizado a las 19:50 h.

En el 2015 se llegó a un callejón judicial sin salida en el caso Sonia Iglesias, la pontevedresa que desapareció sin dejar rastro en la mañana del 18 de agosto del 2010. El 21 de abril del año 2015 se decretó el cierre judicial del caso. Pero la labor policial permitió que en el 2017 se reabriese la causa bajo unas diligencias judiciales secretas que han derivado en los registros e interrogatorios de esta semana, con Julio Araújo, la expareja de Sonia, como principal sospechoso. Para la policía, de homicidio. Esto es lo que se sabe hasta el momento.

La relación de pareja

En trámites de separación. Sonia Iglesias mantenía una relación sentimental con otra persona cuando desapareció. Tenía la intención de separarse de Julio Araújo. Como consecuencia, él tendría que abandonar el domicilio familiar, en el que convivía con Sonia y el hijo de ambos. Así se lo había comunicado Sonia Iglesias a familia y amigos. El plazo, un mes. Julio lo niega durante la investigación y aporta como prueba un preservativo de una relación sexual que habría mantenido inmediatamente antes de la desaparición. Las pesquisas revelan que solo contiene el perfil genético de él, pero no del de Sonia.

El día de la desaparición

La incógnita de una hora y media. Sonia acude al zapatero a dejar unos zapatos. Son sobre las diez de la mañana. A las once menos veinte, según Julio Araújo, Sonia se baja de su coche y se va andando. A las once y cuarenta aparece la cartera de Sonia Iglesias en las inmediaciones del poblado marginal de O Vao. La investigación deduce que la cartera fue abandonada allí sobre las 10.35 por una persona distinta al ciudadano que la encontró sobre las 11.40. A esa hora, Julio Araújo, según testigos, estaba en un bar. Una coartada plena para esa hora y media entre la que Sonia deja los zapatos y la presencia de Araújo en el bar habría excluido su participación en la desaparición. Pero la ausencia de esta no implica su participación. Es uno de los argumentos cuando se archiva el caso.