Awa tiene estudios, sabe idiomas y lucha desde que salió de su país por mejorar la vida de sus tres hijos
18 feb 2018 . Actualizado a las 14:41 h.Awa nació en Dakar y ahora vive en A Coruña, pero no cruzó el Estrecho en patera ni hace trenzas en las ferias ni cuida niños ni se dedica a la venta ambulante. «Aunque hubo un tiempo que tuve que ganarme la vida así -recuerda-, porque cuando llegué aquí no conseguí otro trabajo». Vino en avión, con visado, al igual que su marido, Malick, el primero en dejar Senegal para buscarse un futuro mejor; y eso que Awa era reacia a marcharse de su país porque, a diferencia de él, tenía un buen puesto como secretaria de alta dirección, tras haberse formado en Ingeniería Informática y en español. Casada y con un hijo, Abdoul (que ya tiene 14 años), Awa siguió los pasos de su marido y se asentó, tras un tiempo en Córdoba (donde nació su segundo hijo, Mohamed, que ha cumplido 9) en A Coruña. «Me vine para estar juntos, pero poco después me vi sola con los niños porque a él le salió trabajo en Huesca», apunta.
Malick también tiene formación, y cada dos meses regresa a Galicia para estar con los suyos unos días, porque la familia ha aumentado con Bator, que nació hace 13 meses en A Coruña. «Hago ya mi vida a mi aire, pero estoy más contenta desde que encontré este trabajo. No quería cuidar niños, para algo estudié -dice rotunda-. Me da mucha rabia cuando veo a muchos senegaleses que saben idiomas, que tienen formación y se encierran; yo tengo mi valor, soy informática y siempre pensé: “¿Por qué no voy a trabajar de lo mío?”».
Mientras relata las ventajas de su convenio, habla de su reducción de jornada y atiende a los deberes de su hijo Mohamed («¡Dibuja lo de Sociales!»), cuenta cómo se organiza: «Me levanto a las 5.30, a las 8.00 llevo a los niños al cole, a las 9.00 entro a trabajar, salgo a las 15.30, los recojo y para casa. El fin de semana hago comida para el resto de los días y la limpieza». Awa tiene, repetimos, tres niños de 14, 9 y 1 año. ¿Cómo lo hace? «Ja, ja. Es fácil. A veces veo la cara de colegas que solo tienen uno y están todo el día agobiados y me preguntan lo mismo, porque me ven sonriente y maquillada. Les respondo: “Es fácil, con tres me organizo mejor”», se ríe. ¿Volverá a Senegal? «Sí, me gustaría, pero cuando mis hijos mayores puedan valerse por sí mismos; ellos tendrán su vida aquí».