Barbanza, una comarca que teme el estigma de Alcácer

A Pobra y Rianxo intentan sobreponerse a la conmoción y no quieren que se las recuerde por el crimen de Diana Quer

nave en Asados donde apareció el cadáver de Diana Quer
nave en Asados donde apareció el cadáver de Diana Quer

Ribeira / La Voz

Mientras se suceden minutos y minutos de televisión en todas las cadenas y corren ríos de tinta hablando de Diana Quer, de las circunstancias de su muerte, de su asesino confeso y del entorno en el que se produjo el crimen y en el que se movía el Chicle, los vecinos de la comarca de Barbanza -principalmente de A Pobra y Rianxo, escenarios principales muy a su pesar del trágico final de la joven madrileña- intentan aún sacudirse la conmoción y continuar con sus vidas. Tratan por todos los medios de olvidar unos hechos que saben con total certeza que no podrán borrar de su mente y anhelan una normalidad que quizá nunca lleguen a recuperar. «Este é un sitio moi tranquilo, sempre o foi, isto foi unha casualidade», explicaba una mujer que, como muchos otros al norte de la ría de Arousa, teme el estigma de Alcácer.

Aquel terrible crimen que hace 25 años hizo tristemente célebre a la localidad valenciana ha vuelto al recuerdo de muchos tras la muerte de Diana Quer: «Isto vai ser recordado coma o caso de Alcácer. E cantos anos hai? Rianxo era coñecido pola cultura, por Castelao, por Manuel Antonio, por Dieste, non por isto», lamenta una vecina de Taragoña. Ese temor, el de que el asesinato de la joven madrileña se convierta en una marca con la que se relacione para siempre a Barbanza, es compartido por muchos: «Ata no hospital, cando dis de onde es todo o mundo fai algún comentario sobre Diana Quer. Agora somos coñecidos por iso».

«Casos coma este hainos en moitos sitios, a montóns. Cantas cousas non pasan nas grandes cidades? Pero non teñen esta repercusión». También en Asados escuece la imagen que se está dando de la parroquia, del municipio rianxeiro y de Galicia en general: «Agora parece que isto é un sitio perigoso e que todos somos narcotraficantes e uns delincuentes e non é así. Isto é moi tranquilo. Hai algunha mazá podre, como en calquera sitio, pero non nos poden meter a todos no mesmo saco. A realidade é que estamos todos consternados».

«Agora non te quedas tranquilo cada vez que os teus fillos saen de festa» Una mujer que ha retomado sus paseos matutinos por el entorno de la nave en la que se encontró a Diana iba más lejos: «O Concello tiña que poñer unha querela pola dignidade do pobo, porque non se poden consentir as barbaridades que se están dicindo de nós». Entre los vecinos del Chicle también hay muchos que se acuerdan de su familia: «Bastante dor ten que ser descubrir que tes un fillo asasino como para que por riba che acosen e che culpen por encubrilo. Están desfeitos, se puideran cambiaríano a el pola rapaciña. Eu creo que se a nai soubera algo do que fixo o fillo, diríao».

Más tranquilidad

Otro lugar que ha pasado del anonimato a acaparar la atención mediática es la calle Bao de Boiro. Allí se produjo el punto de inflexión que llevó a la detención del Chicle, cuando intentó meter a una joven a la fuerza en el maletero del coche. Ella logró escapar con la ayuda de unos chavales que pasaban por allí y se refugió en un bar cercano. La persona que sirve cafés a diario desde detrás de la barra resume lo ocurrido: «Veu para aquí e contou o que xa sabe todo o mundo, que a quixeran raptar. E xa chamaron á Garda Civil, que chegou rápido».

Sobre la imagen que se está dando de Boiro, explica: «Todo depende da importancia que lle queiras dar agora ao que pasou aquí. Grazas a Deus xa se colleu ao responsable, e agora que leve o castigo que merece e caia a lei toda sobre el. Que non faga máis mal». «Este sempre foi un sitio tranquilo», sentenciaba otra mujer, que explicaba que todos hacen su vida con normalidad.

Clima de inseguridad

El pueblo de veraneo de Diana Quer también quiere pasar página, aunque para muchos vecinos de A Pobra será difícil por toda la repercusión que ha tenido el asesinato de la joven madrileña y por el clima de inseguridad que ha generado entre la población. «Este sempre foi un sitio sen maiores problemas, pero agora non quedas tranquilo cada vez que os teus fillos saen de festa. Pensas que lle pode pasar algo igual ao que lle pasou a Diana», explica un pobrense, que lamenta que el nombre del municipio se haya unido irremediablemente al de la familia Quer.

«Xa me pasou varias veces, que chamas a Madrid ou a outro sitio e, cando lles dis de onde es, xa responden: ''Onde pasou o de Diana Quer''. Penso que xa é algo que nos vai quedar para toda a vida, como pasou coas rapazas de Alcácer», sentencia un vecino en el mismo paseo que cruzó Diana por última vez.

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