Consternación en Portugal por el accidente

El presidente luso, Rebelo de Sousa, reaccionó rápidamente al accidente ferroviario, en un mensaje difundido en la página de la Presidencia de la República


lisboa / e. la voz

El descarrilamiento del tren Celta ayer por la mañana en la estación de O Porriño dejó consternados a los portugueses. El suceso ha reavivado el debate en la calle y en los medios de comunicación portugueses, aparcado desde el 2010, sobre la necesidad de un «tren del siglo XXI entre Vigo y Oporto moderno, rápido y seguro». Así lo dijeron en diferentes tertulias televisivas expertos en ferrocarriles en Portugal, quienes coincidieron en señalar «la antigüedad del tren siniestrado, que tenía más de 30 años». Los peritos se mostraron cautos «sobre las posibles causas del descarrilamiento de un convoy que acababa de ser revisado y con un maquinista con gran experiencia en el puesto».

La construcción del tramo portugués de la nueva línea de alta velocidad entre Vigo y Oporto no era, al menos hasta ayer, un asunto prioritario para el Ejecutivo del socialista Antonio Costa, que gobierna apoyado por el Partido Comunista y el Bloco de Esquerda. De hecho, el jefe del Gobierno de Lisboa, confirmó a La Voz hace unos días, en un almuerzo con los corresponsales que «hasta el 2018 no lo llevaremos al Parlamento». En ese mismo contexto, avanzó: «Si entonces conseguimos los apoyos suficientes, avanzaremos con él».

El presidente luso, Rebelo de Sousa, reaccionó rápidamente al accidente ferroviario, en un mensaje difundido en la página de la Presidencia de la República, en el que muestra su «consternación por lo ocurrido» y transmite «condolencias y solidaridad a los familiares de las víctimas en nombre de todo el pueblo portugués».

Al mismo tiempo, el presidente de Comboios de Portugal (CP), Manuel Queiró, matizó ayer en O Porriño que «el tren siniestrado era de dos países, no solo de Portugal». Y añadió que el hecho de «que tuviera matrícula portuguesa, no significa que fuera portugués». Además, dijo que «el Celta que cubre el trayecto diario Vigo-Oporto y Oporto-Vigo, es ibérico, desde el convenio firmado en el 2013 por Renfe y CP».

A lo que no quiso responder fue a las preguntas de los periodistas portugueses sobre las causas del descarrilamiento, al menos «antes de saber lo que determina la investigación». Y ofreció la colaboración de CP «para lo que haga falta». 

Apoyo en la investigación

Técnicos del gabinete portugués de Investigación de Seguridad de Accidentes Ferroviarios (Gisaf) ya están en Galicia «para ayudar en la investigación a los compañeros españoles». Lo confirmó el presidente de la entidad, Nelson Oliveira, que también ha viajado a O Porriño. Oliveira matizó que «debemos participar, aunque es España quien coordina la investigación, por tratarse de una línea ibérica».

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