Técnicos que supervisan las obras ven factible terminarlas a finales del 2018, tal y como prometió el presidente Rajoy
09 ago 2015 . Actualizado a las 05:00 h.Pueblos como Cerdedelo disfrutan de una nueva época dorada, después de que hasta 1957 cerca de 12.000 carrilanos participaran en aquella dolorosa gesta de horadar los más de 80 túneles del trazado ferroviario actual, que de vez en cuando se acerca a la futura línea de alta velocidad, aunque siempre en una cota superior. Los proyectistas decidieron rebajar la altura del nuevo recorrido para evitar la continua sucesión de túneles y las afecciones al tráfico de trenes, que eran muchas en el diseño anterior. Se quería evitar molestias en la vía que conecta las principales ciudades gallegas con Madrid. En la nueva conexión habrá 27 túneles, cifra que incluye los bitubo (24 en total), una mejora que se planteó para que los trenes no tuvieran que reducir la velocidad al cruzarse con otro en un subterráneo, como sucede en la línea Santiago-Ourense. De esta forma podrán circular a 300 kilómetros por hora bajo tierra. Los viajeros de estos trenes apenas tendrán tiempo de contemplar los magníficos paisajes de la montaña ourensana. Su percepción será más similar a un usuario del metro que a uno del ferrocarril de larga distancia. Más del 60 % del trazado discurre bajo tierra.
Los obreros llenan el comedor del restaurante que está a la entrada de Cerdedelo. En los tramos donde hay trabajo nadie se coge las vacaciones en verano. Los obreros dan cuenta de un buen menú a nueve euros, mientras que en otras zonas del trazado en obras la propia empresa habilita un restaurante muy cerca de los tajos para evitar la incomodidad de desplazarse. Es el caso del comedor AVE, que con un nombre tan evidente da de comer cada día a medio centenar de personas muy cerca de la estación Alberguería-Prado.
Como contrapartida negativa, la gente de estos pueblos, situados en una de las zonas más bellas de Galicia, sufren para circular por muchas de sus carreteras, destrozadas tras casi tres años de obras. Y los restos de las excavaciones se depositan en enormes vertederos que interfieren en el paisaje, aunque algún día, se supone, serán restaurados.
¿Obras en plazo?
Técnicos consultados que supervisan a diario estas obras -las adjudicatarias son vigiladas por otras empresas y a su vez todas ellas por el ADIF- creen que, a pesar de las dificultades, el proyecto se acabará en el plazo comprometido. «No hay ni hubo en España una obra como esta. Túnel, viaducto, túnel, viaducto... Pero creemos que puede terminarse a finales del 2018 si las cosas no se tuercen», comentan. El ingeniero Xosé Carlos Fernández, que sigue la evolución de las obras desde hace años, no es tan optimista. Recuerda que muchas de las obras de plataforma ya tenían que estar terminadas si se atiende a los plazos de los contratos, casi todos ellos adjudicados a finales del 2011 y principios del 2012 con algo más de treinta meses de ejecución. «No creo que se termine antes del 2020», sentencia. Quizás el ADIF opte por la vía única en algunas zonas y eso puede acelerar el final.