Ramón Ríos, cardiólogo: «En verano existe una arritmia conocida como el síndrome del corazón de vacaciones»

Laura Inés Miyara
Laura Miyara LA VOZ DE LA SALUD

ENFERMEDADES

El doctor Ramón Ríos es jefe de sección de Cardiología del HULA.
El doctor Ramón Ríos es jefe de sección de Cardiología del HULA. LAURA LEIRAS

El experto explica que este cuadro se vincula con el consumo de alcohol en fiestas, vacaciones o fines de semana

08 ago 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Relajarse en vacaciones no tiene por qué significar una renuncia a los hábitos saludables. De hecho, el cambio brusco en las rutinas puede convertirse en uno de los principales motivos de consulta en Urgencias. Ramón Ríos, jefe de Sección de Cardiología en el Hospital Universitario Lucus Augusti (HULA), explica por qué una alteración de los hábitos lleva a muchas personas a sufrir el «síndrome del corazón de vacaciones» y qué podemos hacer para evitar que esto suceda. El experto desgrana las claves para reducir el riesgo cardiovascular a lo largo de la vida.

—¿En esta época del año se ve algún aumento en cuanto a urgencias relacionadas con el corazón?

—El calor en sí mismo no provoca infartos, pero sí que en personas con factores de riesgo, de manera indirecta, puede favorecer una alteración e incluso un infarto. No lo produce en una arteria sana, pero puede precipitarlo en alguien que ya presenta placas de aterosclerosis, por ejemplo. También, por las alteraciones de potasio, sodio y magnesio causadas por la deshidratación que altera los electrolitos en la sangre, vemos también más arritmias o palpitaciones relacionadas con esto. Por otro lado, la falta de descanso o el mayor consumo de alcohol en verano pueden provocar más arritmias. Incluso hay una arritmia que es conocida como el síndrome de corazón de vacaciones, que está relacionada con estas rutinas, porque el verano modifica muchas rutinas y todo esto influye sobre el corazón. Sobre todo, este cuadro se vincula con el consumo de alcohol en fiestas, vacaciones o fines de semana.

—¿Qué medidas preventivas recomienda para evitar estos problemas?

—Deberíamos reforzar lo que ya recomendamos todo el año: dieta mediterránea, actividad física pero, en estos meses, evitando salir a la calle durante las horas centrales del día, y no abandonar la medicación. Un error habitual que vemos en verano es la suspensión de la medicación por cuenta del paciente. Es verdad que en relación con el calor y la deshidratación hay determinados fármacos que en verano pueden ser problemáticos y puede ser necesario ajustar la dosis, pero esto no se debe hacer sin consultar con el médico. Dejar de tomar la medicación por decisión propia puede precipitar eventos cardiovasculares.

En una entrevista con La Voz del 2025 usted comentaba que es habitual ver infartos en personas menores de 50 años. ¿Cree que este grupo de edad se cuida menos?

—La gente joven y aparentemente sana a veces no tiene la percepción del riesgo en el que está. En torno a los 40 años, o incluso antes si hay antecedentes o hay algún otro determinante de riesgo, deberíamos nuestro riesgo cardiovascular con nuestro médico. Hacer una analítica para ver cómo está el colesterol, determinar la tensión arterial, controlar la dieta, el sedentarismo, el sobrepeso. A veces hay un riesgo vascular alto o muy alto y por la edad joven no lo tenemos en cuenta. A veces alguien con 40 años puede tener el corazón de una persona dos décadas mayor.

—¿Se sigue asociando en el imaginario popular el infarto a los hombres?

—Cada vez tenemos más consciencia de que no es una enfermedad relacionada con el género masculino, pero hay que seguir haciendo hincapié en ello, tanto a nivel de información a la población, por las vías que podamos, como en la propia profesión sanitaria. Sigue sin ser excepcional que una mujer que llega con síntomas cardiovasculares tarde más en ser diagnosticada que un varón. Cada vez es menos frecuente, pero no hay que bajar la guardia y hay que saber que el riesgo es igual y de hecho, en determinadas edades o escenarios, las mujeres tienen más riesgo. En la menopausia, el riesgo de la mujer aumenta de forma brusca, pero en los hombres lo hace de forma paulatina. En las mujeres, la enfermedad cardiovascular es la primera causa de mortalidad, en concreto, la patología cerebrovascular en el rango de edad de la posmenopausia.

—¿Qué otros factores impactan en el corazón sin que seamos conscientes de ello?

—El sueño es un hábito que tenemos cada vez más claro cuánto afecta a nivel cardiovascular. Hay un estudio reciente que halló que solo con dormir un poco más cada día, añadir un poquito de ejercicio y un bol más de verduras al día, disminuye nuestro riesgo de infarto de 20 a un 25 %.

—¿Cómo debe ser una alimentación cardiosaludable?

—La dieta debe basarse en productos de huerta y marinos. Las frutas, las verduras y el pescado. La carne hay que reducirla, sobre todo las carnes rojas y grasas. Pero lo más importante es reducir el consumo de ultraprocesados, porque son muy ricos en sal, en azúcares y en grasas trans, que son el peor tipo de grasa. Todo lo que sea empaquetado y con un código de barras, mal. Aquí tenemos la suerte de tener productos frescos muy buenos, de huerta y de mar, el pescado, especialmente el azul, como la sardina, el bonito, la caballa, tiene unos antioxidantes omega 3 que son beneficiosos, que limpian nuestras arterias.

—Muchas personas utilizan dispositivos como los relojes inteligentes para controlar su frecuencia cardíaca y otros valores relacionados con la salud. ¿Nos podemos fiar de ellos?

—Nos llegan muchas consultas en base a ese tipo de dispositivos. La primera diferenciación que hay que hacer es que hay dos tipos de dispositivos. Por un lado están los que registran electrocardiograma, que nos pueden ayudar a detectar arritmias, e incluso podemos hacer un diagnóstico exacto de qué arritmia es por el dispositivo. Pero la mayoría simplemente nos dan una frecuencia cardíaca que además no resulta muy fiable. Algunos están validados y tienen publicaciones científicas que los avalan para hacer diagnósticos. Pero los demás, la verdad es que nos ayudan muy poco. Nos dan una ilusión de control que no es real.

Laura Inés Miyara
Laura Inés Miyara
Laura Inés Miyara

Redactora de La Voz de La Salud, periodista y escritora de Rosario, Argentina. Estudié Licenciatura en Comunicación Social en la Universidad Nacional de Rosario y en el 2019 me trasladé a España gracias a una beca para realizar el Máster en Produción Xornalística e Audiovisual de La Voz de Galicia. Mi misión es difundir y promover la salud mental, luchando contra la estigmatización de los trastornos y la psicoterapia, y creando recursos de fácil acceso para aliviar a las personas en momentos difíciles.

Redactora de La Voz de La Salud, periodista y escritora de Rosario, Argentina. Estudié Licenciatura en Comunicación Social en la Universidad Nacional de Rosario y en el 2019 me trasladé a España gracias a una beca para realizar el Máster en Produción Xornalística e Audiovisual de La Voz de Galicia. Mi misión es difundir y promover la salud mental, luchando contra la estigmatización de los trastornos y la psicoterapia, y creando recursos de fácil acceso para aliviar a las personas en momentos difíciles.