En Vigo no queda oposición

El PP apaga sus críticas tras el pacto presupuestario; Caballero gobierna con las manos libres y sin saber a quién se enfrentará


Vigo / La Voz

Abel Caballero no tiene rival. El PSOE se desangra en toda España, la EPA dice que hay 38.700 vigueses en paro y los grandes partidos han perdido el 40 % de sus votantes, pero Abel Caballero no tiene rival. Queda menos de un año para las municipales y él es el único candidato confirmado para la alcaldía de la ciudad más poblada de Galicia.

Y eso es un síntoma.

Cuando hace tres años el Bloque decidió quedarse fuera del gobierno local, el juego de mayorías se antojaba complicado para los socialistas. Pero en estos tres años, el gobierno de Caballero, con 11 ediles de 27, ha toreado a la oposición. Primero usó de muleta al BNG. Pactaron salarios, asesores y cargos. Aprobaron presupuestos, subieron impuestos. Y gobernaron tranquilos.

Ahora la muleta es el PP. El pacto de los presupuestos deja las manos libres al alcalde durante un año, el anterior a las municipales. Los conservadores han tragado con todo: no hay mención al nuevo hospital, solo se desbloquean infraestructuras que ya estaban desbloqueadas y se aparcan debates que el PP marcó como líneas rojas.

Pero, sobre todo, es un pacto de no agresión, consumado solo un mes después de que la jueza de la operación Patos ordenase registrar, entre otros, el Concello, donde gobierna el PSOE, y la Diputación, donde gobierna el PP. Ahora Caballero afronta su último año con una comodidad inaudita. Los 13 concejales del PP antes denunciaban a diario la política del PSOE, con expresiones como «su balance es nefasto», «el abandono es total», «pone en peligro a la ciudad» o «hace anuncios vacíos». Ahora han apagado su crítica feroz y alaban la «buena marcha» del pacto. Hasta han ejercido de portavoces del gobierno local, anunciando obras antes que el regidor.

En esa comodidad inaudita, el gobierno local tiene dinero para gastar en nuevas aceras, en becas de inglés y en subvenciones al aeropuerto, las tres grandes bazas a las que se ha encomendado Caballero para ser el candidato más votado en mayo del 2015, aspiración que ya no oculta.

Así que el PSOE torea cómodo, sin saber siquiera a quién tendrá enfrente. Iolanda Veloso lidera a los nacionalistas con más voluntad que tirón electoral. José Manuel Figueroa dirige a los populares tratando de convencer a distancia a Feijoo de que lo designe candidato, pero comentando en privado que el más probable es Javier Guerra. Y el regidor hace guiños constantes al electorado conservador, tradicionalmente desconfiado de Compostela y Madrid, que están muy lejos.

Esa es la corporación de 27 aunque, según las elecciones europeas, solo suma el 54 % de los votos. Solo la nueva izquierda inquieta en el entorno del alcalde. Esquerda Unida, con Rubén Pérez, se quedó a 400 votos de entrar en la corporación y, gracias a la plataforma AGE, se da por hecha su irrupción en el Concello. Podemos crece. Según las municipales, tendrían 4 y 4 ediles, respectivamente, algo más que la llave de gobierno. Y, ojo, ya han dicho que no quieren a Caballero de alcalde.

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