Galicia es la segunda comunidad española en la que más suben los robos en viviendas, pero bajan aquellos que implican violencia y los de vehículos a motor
15 dic 2013 . Actualizado a las 15:43 h.Julio -nombre ficticio- no tenía perro. Pero después de que el mes pasado entraran a robar en su casa de la comarca de Barbanza, justo a los quince días de haber sido desvalijada la vivienda de sus padres, ha comprado un dóberman. «Buscamos un criador por Internet. É curioso porque comprobamos que ultimamente medrou a demanda de cans de guardia», dice. Un perro, una alarma «bastante cara» y la colocación de rejas en las ventanas son los medios con los que este hombre se protege frente a nuevos asaltos. Porque prácticamente cogió a los ladrones con las manos en la masa. «Parece que cando chegamos aínda andaban dentro e non tiveron tempo de remexer todo. Colleron ouro. Agora temos medo, ¿como non?», cuenta y, tal vez por eso, oculta su identidad tras ese nombre falso.
Su temor no es exclusivo. Es parecido al que se está apoderando de muchos vecinos en áreas donde los asaltos o los hurtos son relativamente frecuentes. Algunos han llegado al extremo, como en la parroquia de Ardaña (Carballo), de salir a la calle por la noche para patrullar. Otros, como los de Freixeiro (Narón), reclaman mayor presencia policial.
Los últimos datos que maneja el Ministerio del Interior, correspondientes a los tres primeros trimestres del año, muestran que Galicia es la segunda comunidad española, tras La Rioja, donde más ha aumentado porcentualmente (un 26,8 % hasta llegar a los 3.425 entre enero y septiembre) el número de robos con fuerza en domicilios en relación al mismo período del 2012, cuando se registraron 2.701. La tendencia, de la que formará parte a final de año el robo perpetrado en noviembre en casa de Julio, la constatan fuentes policiales: «En Pontevedra capital, por ejemplo, hemos comprobado cómo los robos en pisos han aumentado. En verano hubo bastantes, pero ahora llevamos unas semanas calmadas».
Pero los ladrones no se conforman con asaltar viviendas. Supermercados, gasolineras, camiones, lanchas que descansan en el pantalán... Y se llevan de todo. Desde mejillones de las bateas de Arousa a manzanas en O Valadouro, herramientas de obras públicas, cobre, cable telefónico... Y los métodos que utilizan los cacos son variados.
Una mañana del mes pasado el empleado de una de de las gasolineras gemelas que hay en Curro, en el concello pontevedrés de Barro, se encontró con que los ladrones habían entrado al local haciendo un butrón desde el baño. «Lo encontré por la mañana, no es la primera vez que roban en la estación de servicio, pero nunca antes habían hecho un butrón», explica ese trabajador. Robos con fuerza como este también han aumentado en Galicia entre enero y septiembre, pero no de la misma forma que lo han hecho los asaltos a viviendas. Crecieron un 7,3 % con respecto al año anterior, del mismo modo que también han aumentado, un 5,6 %, los hurtos.
Bajan los robos violentos
Por contra, la sustracción de vehículos a motor ha bajado un 11,3 %, igual que los robos que implican violencia e intimidación, que han descendido un 5 %. Pero los que han sufrido alguno no lo olvidan, como un vecino de Chancelas, en Poio, que a finales del mes pasado acabó en el hospital después de un robo violento en su casa.
Más sutiles son los asaltos sufridos por varias vecinas de Narón a las que les quitaron la cadena del cuello en un descuido. «No hace mucho ha habido varias señoras de avanzada edad que a las que han quitado la cadena con el método del abrazo. Conocemos al menos media decena de casos, pero solo ha denunciado una porque, como tienen que ir a la comisaría a Ferrol dicen: ??Para que vou ir porque total como xa a levaron??», dice la presidenta de la asociación de vecinos Virxe de Fátima, Maribel Mouriz.
Además se han multiplicado los robos en los pantalanes de la ría ferrolana. Ahí la tipología es muy diferente. No hay violencia y los cacos se llevan lo que pueden. «Cada semana hay entre siete y ocho -se queja el responsable del club náutico de Caranza-. Lo que más llevan son gasolina y también han sustraído un par de motores». Aunque dice que la policía les ha asegurado que tomará medidas, de momento en ese club tienen pensado poner cámaras de vigilancia.