La edificación residencial en la costa cae al 7 % de la que había en el 2007
GALICIA
La presión urbanística que hace un lustro puso en el centro del debate político el blindaje de la costa gallega es historia. Eran otros tiempos. Aunque se intuía la crisis, el calor de la burbuja del ladrillo solapaba su dimensión real, y en el Parlamento preocupaba más el riesgo cierto de marbellización del litoral que la boyante economía. Pero aquella voracidad de las promotoras, que amenazaba con alicatar el litoral gallego como alternativa a la masificación de Levante, ha dejado paso a un paisaje huérfano de andamios. Antes de que la alarma política cuajara en leyes preventivas, la crisis se ha impuesto como verdadero garante de la protección de la costa. La construcción en los municipios marítimos apenas representa hoy el 7 % de la actividad que alcanzó en el 2007.
Los datos del Colexio de Arquitectos son reveladores de que el sector sigue buscando su suelo. El desplome en la costa se situó el año pasado en el 29 %, y superó el recorte global de Galicia (26,5 %). En total, los arquitectos visaron en el litoral 1.940 viviendas, cuando en el 2011 habían tramitado 2.730. La diferencia con el volumen anterior a la crisis da cuenta de la desaforada presión que llegaron a soportar municipios que ahora no levantan ni 2.000 viviendas al año y que en el 2007 pedían visados para más de 26.000.
Si se excluyen Vigo (318 visados en el 2012), A Coruña (200), Pontevedra (80) y Ferrol (41), en el litoral gallego se proyectaron el año pasado 1.101 nuevas viviendas. Ninguna fotografía ilustra mejor el contraste entre la situación actual y la del 2007 que la de Barreiros. El municipio de A Mariña lucense, de 3.166 vecinos, ha quedado a su pesar como paradigma de esos excesos, con la construcción de urbanizaciones sin servicios básicos que fueron legalizadas por la puerta de atrás. Barreiros visó 5 viviendas en el 2012, frente a las 2.234 del 2007, cuando casi duplicó la edificación de Vigo (1.211). Pero el ocaso del ladrillo se nutre de otros desastres. Cervo (4.562 vecinos) visó 942 proyectos en el 2007. El año pasado, solo 7. Ares (5.801) pasó en ese período de 522 a 15; Malpica (6.102), de 648 a 10; Cee (7.898), de 549 a 2; Ribadumia (5.107), de 245 a 6; A Illa de Arousa (5.020), de 287 a 7; y Salvaterra de Miño (9.546), de 580 a 16. La misma tendencia se da en concellos más poblados. Viveiro (16.107 habitantes) tramitó 778 visados de viviendas en el 2007 y 59 el año pasado; Narón (38.910), 714 y 27; Arteixo (30.482), 618 y 22; Ribeira (27.699), 1.023 y 42; Sanxenxo (17.586), 691 y 35; y Vilagarcía (37.903), 522 y 61.