Trombas marinas que tocan costa

Los expertos no creen que estos fenómenos estén en aumento. «Se graban más», dicen


redacción / la voz

Una elefanta deambulando por las calles de Sada. Este es quizás el efecto más surrealista de los tornados que, periódicamente y en número modesto, han provocado daños en Galicia. Aquel día de abril del 2009 un tornado iniciado en el mar -una tromba o manga marina- penetró tierra adentro hasta deshacerse. Antes de perder su energía destrozó las jaulas de los animales de un circo, de ahí la curiosa estampa de la elefanta perpleja sobre el asfalto.

El suceso de Sada es muy similar a los que ayer tuvieron lugar en A Guarda o en Barbanza. Son fenómenos que se inician en el mar y que, si son suficientemente potentes, pueden afectar a áreas costeras hasta desaparecer. María Souto, de Meteogalicia, busca un nexo común entre ambas zonas del litoral: las elevaciones del terreno. Un área costera montañosa, asegura, «puede disparar un poco» la potencia del torbellino iniciado en el mar. Lo que ya no es tan habitual, matiza la meteoróloga, son dos mangas marinas formadas en paralelo, que pueden observarse en una imagen enviada ayer a la web de La Voz. Lo normal es que las trombas se deshagan en el mar, como ocurrió, según testigos presenciales, con otra formada ayer frente a la costa de Oia. Su penetración en tierra «es limitada», aclara Souto, pues el aire caliente y húmedo del que se alimentan disminuye al contactar con el suelo. Es este intercambio de aire caliente en superficie y del frío en altura lo que provoca la rotación a gran velocidad. En Galicia lo habitual es que se inicien en el mar, pero María Souto recuerda que también se han dado casos en la comunidad de tornados en el sentido estricto, es decir, los que tienen su origen en tierra. «Recuerdo uno en A Estrada hace tres o cuatro años. Se producen en días de mucho calor», dice.

Precisamente María Souto estuvo aprendiendo mucho sobre estos fenómenos en Oklahoma, en el lugar -las grandes llanuras del medio oeste de Estados Unidos- donde hay más fenómenos de este tipo y tienen efectos más devastadores. Durante su estancia en el Centro para la Prevención y Análisis de Tormentas, en la Universidad de Oklahoma, pudo comprobar el gran nivel de predicción y alerta que han desarrollado los estadounidenses, así como los efectos destructivos de un tornado. «Allí las casas son de madera y el cuarto de baño se hace de ladrillo. Es donde se refugia la gente cuando hay un tornado. De las casas a veces solo queda en pie el cuarto de baño», relata.

En Galicia son mucho más moderados. La única manera de clasificarlos es por sus efectos. Y los que ayer tuvieron lugar en la costa gallega podrían clasificarse de categoría 0 -daños leves- en la escala Fujita mejorada. La fuerza estaría entre los 105 y los 137 kilómetros por hora, una intensidad suficiente para producir daños en tejados. Los árboles arrancados en Coroso podrían inducir a dudas, pero en esta categoría se incluyen derribos de ejemplares con raíces poco profundas.

MeteoGalicia no cuenta con un registro de este tipo de eventos. Tampoco existen estudios. Pero a pesar de la profusión de fenómenos registrados ayer, no se podría hablar de un aumento en la formación de tornados o trombas de agua. «La diferencia es que ahora la gente los graba y los fotografía», asegura María Souto. Gracias a los teléfonos móviles, hay más evidencias para discriminar un tornado de otros episodios meteorológicos.

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