La cobertura inestable dificulta las llamadas entre A Coruña y Vigo
07 nov 2011 . Actualizado a las 06:00 h.A Diego Veloso le gusta viajar en tren. Es un habitual. Sobre todo del tramo que une Santiago con Vigo. Un recorrido que le lleva una hora y veintitrés minutos cuando sube a un vagón guiado por un máquina rápida o veintiún minutos más en el caso de que circule arrastrado por una más lenta, de las que hacen paradas en pequeñas estaciones como Padrón o Redondela. El miércoles pasado tomó el segundo. En la mesa, junto a unos apuntes que fue repasando durante el trayecto, colocó el teléfono móvil. En el tren no acostumbra a utilizarlo. Es complicado mantener una conversación larga. Únicamente hace llamadas cortas. «Son desas para avisar de que vas chegar, pero córtase moito. Logo non envía mensaxes. Cando ten mellor cobertura é cando chegas a unha cidade onde fai unha parada para que suban outros pasaxeiros», explica.
Conversaciones cortas e imprescindibles son las que priman cuando se está subido al tren. Una pasajera de Marín, que desde hace años viaja habitualmente entre Pontevedra y A Coruña lo confirma. «Lo que hago es aprovechar que el tren pasa por una estación para hacer una llamada. Pero son cortas. Para decir a qué hora llego o preguntar cómo está el tiempo», explica.
Cobertura inestable
La falta de cobertura durante el trayecto que une A Coruña y Vigo es un problema común. Y ahora, en un tiempo en el que el iPad empieza a desbancar en algunos sectores al portátil, todavía se deja notar más. Porque Internet aún no ha logrado subirse al tren. «El iPad no puedes utilizarlo. Puedes descargar algo antes de que empiece la marcha y luego ir leyéndolo», dice otro pasajero. Y la telefonía móvil tampoco acaba de encontrar un lugar en una ruta que discurre entre túneles y vaguadas.
Un trabajo de campo realizado el mismo día en el que Diego viajaba hacia Vigo y hecho para medir el grado de cobertura que hay en los trenes ha permitido comprobar que esta es muy deficiente mientras los vagones están en marcha. La presencia de árboles en el entorno de la vía o el paso por zonas montañosas dificultan la llegada de las ondas.
El baile de líneas que indican el nivel de cobertura en los aparatos y los constantes cambios que caen en cuestión de segundos desde la tecnología 3G (equivale a tener banda ancha en el móvil) a la 2G no permiten mantener una conversación fluida más allá de dos o tres minutos. Solo en las estaciones el grado de cobertura 3G es total. Algunos usuarios recurren a trucos como el de rebajar el nivel de conectividad de sus terminales para evitar los cortes.
Diferencia mínima
Pese a que el experimento se ha hecho con teléfonos de tres compañías distintas, lo cierto es que la falta de cobertura es un problema común. Hay pequeñas variaciones en algunos tramos, donde la mayor diferencia puede estar en que una compañía logre tener una conectividad 3G de dos o tres líneas, mientras que otra alcance una cobertura total, pero en 2G.
El peor tramo, en términos de telecomunicación, es el que va desde A Coruña a Santiago. Precisamente la ruta que puede hacerse en menor tiempo. Entre media hora y treinta y cinco minutos. «Dime, dime. No te oigo muy bien. Vamos a meternos en un túnel», puede escucharse en el interior del vagón. Y es que en ese corto espacio el tren ha de atravesar un total de dieciséis túneles. En su interior no hay cobertura y los segundos necesarios para recuperarla al salir acortan el espacio con conectividad. Por contra, uno de los tramos en los que puede hablarse más tiempo es entre Padrón y Pontecesures. Ahí, la charla puede mantenerse todo el trayecto.
En la compañía Renfe son conscientes del problema, sobre todo para los que utilizan el tren para ir a trabajar y pueden aprovechar el tiempo de viaje para ir adelantando trabajo. La idea, tal y como explica en su blog y confirman fuentes de la entidad, es instalar wifi gratuito en todos los trenes de la red. Lo que no saben es cuándo llegará a esta ruta. El proyecto está en fase de estudio.