«Esto no es la típica cervecería de moda»

Noelia Silvosa
noelia silvosa A CORUÑA / LA VOZ

GALICIA

Los dueños de una funeraria coruñesa dicen que «el negocio tiene que gustar»

03 oct 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

La presencia de las funerarias ha proliferado en A Coruña. Si bien no hace muchos años Pompas Fúnebres era la única en el panorama de la ciudad, la cifra ha aumentado a cuatro con Servisa, Génesis y la recién llegada Funeraria La Torre, ubicada en el número 16 de la calle Doctor Ferrant.

Su emplazamiento no es fruto de la casualidad. Dos de sus propietarios, Juan Ángel Golpe e Iván Amarelle, saben que están en el corazón del emblemático barrio coruñés de Monte Alto y han visto en él una oportunidad para sacar adelante su negocio. «El tanatorio más cercano está a cuatro kilómetros, y aquí vive gente mayor. Los vecinos de Monte Alto se veían obligados a cruzar la ciudad», señaló Iván. Las instalaciones están totalmente dirigidas al barrio en el que se encuentran, y acogen tres salas, una sala de tratamiento, un servicio de office y espacios de recreo. Ambos destacaron que sus servicios incluyen «todo lo que el cliente necesite en esos momentos tan duros», incluyendo el asesoramiento. «Muchos no son conscientes de que tienen que arreglar los papeles para temas como los de la pensión o la orfandad», indicó Juan, que añadió que tienen concertados varios psicólogos para casos especialmente traumáticos.

Funeraria La Torre abrió sus puertas el 4 de julio de este mismo año, pero está muy lejos de ser una novata en el sector. Surgió avalada por dos empresas familiares, Tanatorios San Antonio, de la que tanto Juan como Iván forma parte y que cuenta con funerarias en las localidades de Montecelo, Coristanco, Carballo, Laxe, Ponteceso, Cee y Finisterre; y Funeraria San Ramón, que tiene otra en Fontecada.

Su historia se remonta así al año 1995, con la apertura del tanatorio sito en Ponteceso. «Montar una funeraria desde cero ahora sería muy difícil. Nosotros afortunadamente nos ahorramos todos los medios que conlleva, como la flota de coches. Tenemos también un microbús para familiares», explicó Iván.

Los dos dicen que este tipo de trabajo «te tiene que gustar muchísimo, porque a veces es duro». Juan e Iván saben que es un negocio con visos de permanencia en el tiempo. «Sabemos que no es la típica cervecería de moda que empieza con un bum y luego decae», aclaró Juan.

Desgraciadamente, no le faltan ni la razón ni los clientes.