El paro desluce el paso del ecuador

Domingos Sampedro
Domingos Sampedro SANTIAGO/LA VOZ.

GALICIA

Feijoo llega a la mitad de mandato tras pagar el peaje de la crisis, pero logrando la fusión de las cajas y cumpliendo lo prometido en asuntos como lengua y territorio

04 ene 2011 . Actualizado a las 02:46 h.

Con la reciente aprobación de los presupuestos autonómicos, los segundos que ven la luz desde que Alberto Núñez Feijoo llegó a la presidencia a la Xunta, el Gobierno del PP se dispone a cruzar el ecuador de una legislatura que, hasta el momento, estuvo marcada por la crisis, el aumento del paro, los recortes del gasto y la falta de entendimiento entre las fuerzas políticas para abordar los grandes asuntos de país. El chequeo de mitad de mandato deja entrever que Feijoo cumplió con cierta prontitud compromisos simbólicos, como la revisión del concurso eólico o la aprobación del nuevo decreto del plurilingüismo, pero tiene dificultades para plasmar otros en el ámbito de las políticas sociales que requerirían de mayor inversión.

En el discurso de su investidura, pronunciado en abril del 2009, el mandatario gallego empezó a desgranar su plan económico proclamando lacónicamente aquello de que «a realidade non deixa lugar ao optimismo», como anticipando que durante su mandato las cifras de empleo o de producción todavía podían empeorar mucho más, como acabó ocurriendo en el primero de los casos, pues el número de parados supera ligeramente las 231.700 personas, es decir, 30.000 desempleados más que cuando llegó a la Xunta.

Aunque tanto el PSdeG como el BNG insisten en responsabilizar a Feijoo de los malos datos del paro en Galicia, lo cierto que la capacidad de la Xunta para crear empleo es muy limitada, por no decir nula, si no se ve acompañada por acciones coherentes en otros ámbitos del sector público, como el estatal, y por un repunte de la actividad económica. En ello se escuda al jefe del Ejecutivo para resaltar su escaso margen de maniobra, si bien no duda en apuntar hacia Zapatero y sus políticas como los principales causantes del desempleo.

Fusión de las cajas

En el plano positivo, quizás sea la fusión de las dos cajas de ahorros lo que más reluce en positivo en el balance de Feijoo como presidente, pues es innegable el ejercicio de mediación y la apuesta firme que hizo la Xunta por la integración entre Caixa Galicia y Caixanova para constituir la quinta caja de España sin que perdiera su vinculación territorial con la comunidad.

El debate de las cajas también sirvió para comprobar otra de las constantes de esta legislatura: la falta de consenso político. Si el PP empezó peleando por la fusión con el apoyo del BNG, al final tuvo que sustentarse en el PSOE para darle el visto bueno final, al que se negaron los nacionalistas.

Algo similar ocurrió con la revisión del modelo territorial, que Feijoo y su conselleiro de Medio Ambiente, Agustín Hernández, también lograron impulsar en la primera mitad de la legislatura con una reforma puntual de la Lei do Solo, la aprobación de las directrices de ordenación del territorio, que cumplieron ya su trámite parlamentario, o la aprobación provisional del plan del litoral. Pese a las tentaciones que tuvo el PSOE de respaldar alguna de estas reformas, la oposición evitó finalmente sumarse a todas estas reformas, convirtiendo así la falta de consenso en el punto más débiles de una normativa que nació con vocación de permanecer en vigor durante varias legislaturas.

Los principales déficits de Feijoo se encuentran en el ámbito social. La testaruda realidad le enseñó al PP que es más fácil prometer prestaciones en una campaña que concederlas cuando se llega a la Xunta, como ocurrió con las personas dependientes. El Gobierno de Feijoo casi triplicó las ayudas con respecto al anterior bipartito, pero su conselleira de Benestar, Beatriz Mato, ya reconoció que no habrá fondos para seguir ampliando estas políticas, lo que provocará este año que unas 20.000 personas de movilidad reducida con derecho a recibir ayudas no las puedan percibir.