Arnela, la playa de la droga

J. V. L.

GALICIA

Los guardias civiles del GEAS dejaron ayer de buscar fardos en el agua después de que un vecino fuese detenido por apropiarse de un paquete de hachís

16 dic 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Pocos arenales en la Europa occidental han recibido tanta droga como la playa muxiana de Arnela en la historia reciente de la lucha contra el narcotráfico. Por los tan solo 750 metros cuadrados (50 de largo por 15 de ancho) que tiene la cala, cuando las mareas lo permiten, han pasado este año más de siete toneladas de droga, según los balances de incautaciones que manejan las fuerzas de seguridad.

Desde el pasado mes de abril, cuando una patrulla de la Guardia Civil se topó por casualidad con un grupo de nueve ciudadanos marroquíes que estaban descargando 3.800 kilos de hachís, la situación de Arnela había pasado a un segundo plano. En aquel momento se organizó una búsqueda por toda la costa entre Muxía y Camariñas para localizar los fardos arrojados al mar desde el pesquero Iriana, en el que viajaba la droga. Aparecieron paquetes hasta en Barrañán (Arteixo), pero al cabo de algo más de una semana se cerraron las pesquisas en la zona.

Sin embargo, la madrugada del miércoles pasado, agentes del Seprona decidieron bajar al arenal, en el transcurso de una patrulla nocturna y y detuvieron Carlos Guisamonde Atán por apropiarse, presuntamente, de un fardo de entre 25 y 30 kilos. Saltaron las alarmas en el instituto armado sobre la posibilidad de que se estuvieran llevando a cabo nuevos desembarcos en la zona. Los guardias empezaron a buscar indicios por la costa y establecieron retenes para registrar los vehículos que circulaban por la zona para determinar si portaban estupefacientes. También se desplazó a Muxía una unidad del Grupo Especial de Actividades Subacuáticas (GEAS). En los primeros días los buzos no pudieron realizar inmersiones debido al estado del mar, pero el lunes, con unas condiciones más favorables, se metieron en el agua. En una zona rocosa próxima a la playa localizaron un paquete con 10 pastillas de hachís, de un kilogramo de peso aproximado cada una. El estado de la droga, visiblemente deteriorada, permite a los investigadores pensar que pertenece al alijo del Iriana. Ahora falta por determinar si los fardos quedaron perdidos desde un primer momento o alguien sabía de su presencia y estuvo esperando una ocasión más propicia para acudir a recogerlos.

Tampoco ha quedado aclarado si el hallazgo de Guisamonde Atán fue completamente casual o guardaba alguna relación previa con los estupefacientes.

Un paraíso para los narcos

En cualquier caso, lo que está demostrado es que Arnela es un paraíso para los narcos porque está alejada de los núcleos de población y ofrece un refugio natural óptimo para los desembarcos, lejos de las miradas de los guardias. Además, uno de los postes que colocó Costas para cerrar el acceso ha sido retirado y en su lugar se observan roderas de vehículos pesados, probablemente tractores agrícolas.