El jefe de Costas advierte de que prácticamente no habrá más concesiones en el litoral y que se recuperarán todas las posibles
22 jun 2008 . Actualizado a las 02:00 h.El jefe de la demarcación de Costas reconoce que Galicia ha vivido de espaldas al mar durante mucho tiempo, «pero hoy está a la cabeza de España en su recuperación». Estima que todavía se está a tiempo de mejorar el litoral gallego, pero Rafael Eimil reclama planes generales que tengan en la conservación de la costa uno de sus objetivos naturales y sociales de mayor compromiso.
-¿Sufre Galicia una invasión de la franja de dominio público marítimo terrestre mayor que otras comunidades?
-Mucho menor. Apenas quedan terrenos que invadan esa franja y que escapen a nuestro control. En A Coruña, por ejemplo, las edificaciones ilegales se cuentan con los dedos de una mano y estamos recuperando todas las concesiones posibles, tanto las que han agotado el permiso como las que no tienen por qué estar al borde del mar.
-¿Quiénes han actuado de manera más irresponsable contra el litoral, ayuntamientos, empresas, particulares...?
-Después de veinte años, la ley de costas está ya muy asumida. Sigue siendo esencial hacer ver a los ayuntamientos y a todos la importancia de proteger la costa, pero es indudable que al carecer de gestión de urbanismo los concellos echaban mano de la franja costera para rellenar, hacer instalaciones deportivas, colegios, mercados... era lo más fácil. Pero ahora estamos quitando campos de fútbol, escuelas, pistas... y comprando todo el suelo posible, bien Costas directamente, bien los concellos, y luego nosotros lo acondicionamos.
-¿Denuncias habrá?
-Casi ninguna ya. La gente está muy concienciada. Algún aparcamiento aislado o pequeñas extracciones de arena, pero nada que ver con otras épocas.
-¿Y peleas con los ayuntamientos por los deslindes y las zonas de protección?
-Tampoco hay demasiadas complicaciones institucionales. Al revés. Los concellos se han dado cuenta ya de que proteger su litoral incrementa el valor del suelo y del municipio.
-¿Comparte la suspensión temporal decidida por la Xunta para construir en la franja de los 500 metros del litoral?
-Sí, sí, claro. Hay que pensar qué queremos en nuestra costa, porque el mal uso de los años ochenta llevó a su ocupación irregular, en los noventa a presionar urbanísticamente sobre ella y ahora se está consiguiendo alejar esa presión. Los planes generales son imprescindibles en esa defensa, pero lo que de todas formas ya se acabó es lo de construir al borde del mar, estamos en otra época.
-¿Percibe en Galicia un mayor incremento en la valoración de la costa?
-Muchísimo. Se ha protegido mucho, tanto que la provincia de A Coruña lleva varios años siendo la que más fondos recibe para proyectos de regeneración de la costa. Solo hay que recorrerla para darse cuenta de que se han recuperado muchos espacios degradados, que se han abierto sendas a las playas, que se ha repuesto en lo posible el medio natural.
-¿Lo de hacer paseos marítimos se ha superado, o sigue siendo lo que más le piden a Costas?
-De ese tipo de paseo de cemento y loseta ya no hacemos ninguno, pero fueron necesarios en una primera época, porque los pueblos marítimos vivían tan de espaldas al mar, que hacían de la costa su vertedero particular. Fue necesario recuperar los bordes urbanos marítimos con paseos, como antes lo prioritario fue deslindar y proteger enclaves importantísimos como Corrubedo, Baldaio u Ortigueira para evitar su desaparición. Ahora vivimos una tercera fase, la de recuperar viejos caminos, abrir sendas naturales, en definitiva, recuperar la costa para todos, comprando el suelo que podamos, como acabamos de hacer en Boiro por unos 12 millones de euros, el proyecto más costoso junto al de Riazor, donde emplearemos otros 11 millones en hacer un carril bici.
-¿Hay actuaciones irreversibles en la costa gallega?
-Todo es reversible y además nadie se opone a recuperar el medio natural, un paisaje o una playa, eso está de nuestro lado.
-¿Habrá una política de no más concesiones?
-Habrá concesiones en la costa muy excepcionales. Así, las granjas acuícolas solo podrán ocupar el litoral con sus captaciones de agua, por ejemplo. Es decir, solo se autorizará lo que necesita estar junto al mar.