Crónica Un ferrolano, que quería comprar un pollo de yaco, descubre que fue víctima de un fraude con decenas de afectados, que se han agrupado para pedir que se procese al delincuente
24 feb 2007 . Actualizado a las 06:00 h.?arlos Blanco Peña, un vecino de Narón, vio en un teletexto un anuncio de venta de loros y pensó que sería un buen regalo para su hijo si aprobaba. Se puso en contacto con el teléfono móvil indicado y su interlocutor le dio un número de cuenta bancaria para que ingresase 380 euros. Pronto recibiría un polluelo de yaco (un loro gris africano). Era poco antes del verano del 2006 y todavía está esperando. Del dinero no ha vuelto a saber. El pasado jueves, el juez ferrolano Miguel Aramburu, que había fijado para ese día el juicio por estafa, ya le dijo que no se podía celebrar porque el denunciado no se presentó. ¿Quién es este personaje? El propio Carlos Blanco realizó sus indagaciones y descubrió que no existe el Camino de Montemayor en Santander, donde supuestamente estaba la empresa en cuestión. Tampoco se había entregado una jaula empaquetada con el lorito en la empresa MRW, como su interlocutor y supuesto estafador le había dicho. Y, para rematar, comprueba ahora que en aquel teléfono del teletexto nadie le responde. También perros Según le explicó el juez, es posible que el asunto acabe en un juzgado central de la Audiencia Nacional porque, según parece, hay afectados por toda España y con toda clase de animales. «Creo que sólo en perros la estafa supera los 240.000 euros», comenta Carlos Blanco. El dato se lo ofreció una madrileña, veraneante en Cedeira, que también fue víctima de las andanzas del vendedor de loros pero con un cachorro. Por ella supo Carlos que está abierta una página en Internet para agrupar a los afectados y emprender acciones. Las víctimas pueden superar las 400, según los datos que recibió el vecino de Narón. Como en otras estafas a gran escala, el asunto no trasciende hasta que adquiere proporciones de gran bola de nieve. Carlos Blanco, que ya ha visto suspendido su juicio en otra ocasión anterior por la incomparecencia del supuesto timador, ha sabido también que la policía lo ha localizado. «Creo que tiene 21 años y que empezó a los 17 con estas cosas», añade. El anuncio en cuestión, según indicó Carlos Blanco en la denuncia que formuló en la comisaría de Ferrol-Narón del Cuerpo Nacional de Policía, señalaba el nombre de la empresa vendedora de animales (un aviario) con sede en Cantabria. Carlos aconseja ahora, para casos como el suyo, empezar al revés. Primero comprobando los datos antes de realizar ingreso alguno de dinero porque de lo contrario acabarán perdiéndolo.