En O Milladoiro todo el personal cambia de centro
17 ene 2006 . Actualizado a las 06:00 h.Cuando Alberto Freire llegó como médico de familia al centro de salud de O Milladoiro (Ames), la única acera asfaltada de la zona era la de este centro sanitario. Aunque se había comprado un Suzuki Vitara simplemente porque le gustaban los todoterrenos, al final este vehículo se convirtió en una herramienta útil para sortear lomas y caminos embarrados. Ahora, con unos diez mil vecinos en esta localidad, Alberto Freire dice adiós a sus pacientes para ocupar su nueva plaza en Vimianzo. Lo curioso del caso del ambulatorio de Ames es que se despide Alberto y todo el personal del centro, debido a la oferta pública de empleo (OPE) en marcha. Primero fueron los administrativos, que ya están instalados; el viernes lo harán los cuatro especialistas de familia y cuatro enfermeras; y en los próximos meses seguirán el mismo camino los dos pediatras del centro. En resumen, doce caras nuevas (de doce) para los vecinos de esta localidad. Freire reconoce que estos días tiene una intensa afluencia de pacientes, que aprovechan cualquier excusa para ir a la consulta y desearle suerte: «Llevo una semana llorando -dice Alberto-, porque vienen más a despedirse que a otra cosa». Los vecinos apenas tienen dudas, aunque este médico de cabecera admite que los más mayores preguntan en ocasiones si el nuevo facultativo estará al tanto de sus tratamientos y sus enfermedades. Alberto los tranquiliza asegurándoles que la historia clínica de cada paciente queda perfectamente explicada y documentada. «Lo que ocurre es que la gente está acostumbrada. Es un cambio que tienen que hacer», señala. En la sala de espera del ambulatorio los comentarios son múltiples. Para sus pacientes, se va un médico «encantador» y «maravilloso» que atendió a madres, padres e hijos.