La propuesta del Gobierno contra el tabaco: terrazas y playas sin humo, además de la prohibición total para los menores

G.V. REDACCIÓN / LA VOZ

SOCIEDAD

Imagen de archivo de un fumador en una terraza
Imagen de archivo de un fumador en una terraza MARTINA MISER

El Consejo de Ministros aprobaba este martes el anteproyecto de ley que irá ahora al Congreso y al Senado. La norma equipara cigarrillos tradicionales con bolsas de nicotina o vapeadores

21 jul 2026 . Actualizado a las 19:54 h.

El Consejo de Ministros ha aprobado este martes el anteproyecto de ley del tabaco, que contempla como espacios sin humo las terrazas de bares y restaurantes, y los amplía ahora a playas marítimas y fluviales. La propuesta endurece además la legislación para vapeadores y otros dispositivos. Esta normativa, que reforma la del 2005, propone prohibir el consumo de estos productos a los menores de edad, no solo su venta. 

Tras esta aprobación, el texto iniciará su debate, enmiendas y votación en el Congreso de los Diputados y el Senado, donde dependerá del apoyo de partidos como el PP y Junts. Si recibe el respaldo suficiente, pasará a aplicarse una vez publicado en el BOE y sin necesidad de trasposición autonómica alguna

En su comparecencia ante la prensa, la ministra de Sanidad, Mónica García, ha detallado que el tabaquismo provoca 50.000 muertes al año, y esta norma pretende proteger mejor la salud pública y avanzar hacia una generación «libre de tabaco».

Fuentes del Ministerio de Sanidad han asegurado a Colpisa que la lista de los espacios sin humo «ha sido uno de los puntos más discutidos», tras la polémica que surgió desde que se conociesen los puntos clave del texto en septiembre del 2025. «Es una gran victoria de nuestro país», apuntó Mónica García. 

De salir adelante, sería la mayor reforma de la normativa estatal frente al tabaquismo desde la ley de 2005 que prohibió fumar en bares y restaurantes.

Más espacios sin humo

Una de las medidas estrella, ya conocida, tiene que ver con la prohibición de fumar y vapear en las terrazas de los locales de hostelería. Pero no solo en esos espacios, también en recintos donde se desarrollen espectáculos públicos, conciertos al aire libre, instalaciones deportivas, parques infantiles, estaciones de transporte, como marquesinas, vehículos de transporte con conductor (por ser lugares de trabajo y no aplica si su uso es personal), piscinas o centros educativos.

El veto se amplía ahora también campus universitarios, playas marítimas y fluviales, así como a los parques nacionales.

La señalización de la prohibición en estos lugares deberá ser clara y se ampliará el régimen sancionador.

Además, se crea la figura de «espacios de protección reforzada». En estos no solo estará prohibido fumar, sino que amplía el veto a un perímetro de 15 metros alrededor de los mismos. Se trata de lugares donde puede haber personas más vulnerables como los centros sanitarios, centros sociales, centros educativos, universidades, centros de investigación, museos, bibliotecas u otros centros de enseñanza, centros culturales, centros deportivos y parques o jardines infantiles.

¿Y los menores?

El foco se pone en los menores de 18 años a los que, no solo no se les podrá vender tabaco, tampoco podrán consumirlo. La ley prohíbe expresamente el consumo de tabaco y productos relacionados por parte de menores de edad, «y amplía la protección, que hasta ahora se limitaba a la venta o entrega», dice el texto. Para proteger a los menores, se prohíbe además la venta de dispositivos de vapeo o similares y, por primera vez, su consumo.

Tabaco, ¿y qué más?

La nueva norma afectaría también al cigarrillo electrónico, con y sin nicotina, a las bolsas de nicotina para uso oral, a productos a base de hierbas, como shishas y dispositivos de productos calentados. ¿Qué significa que estos productos se equiparan al tabaco? Que su consumo estará prohibido donde y para quienes se prohíba el de los cigarrillos convencionales. No se podrá vapear en espacios cerrados, por ejemplo, y tampoco podrán hacerlo los menores de edad.

¿Y los cigarrillos electrónicos de un solo uso?

La propuesta es prohibir expresamente su venta. 

La publicidad

No se podrá realizar ningún tipo de publicidad, promoción y patrocinio directa o indirectamente del tabaco y el resto de productos señalados ya sea a través de medios impresos, audiovisuales, digitales, redes sociales, o mediante distribución de muestras o descuentos.

Tampoco se puede publicitar en instalaciones o mobiliarios de, por ejemplo, bares, discotecas o terrazas o el patrocinio de actividades o eventos por parte de las firmas del sector, «así como la aparición de marcas vinculadas a estos productos en publicaciones, festivales, actividades culturales o deportivas, tanto presenciales como en entornos digitales».

¿Hay multas?

Fumar en un lugar prohibido de forma aislada (como un concierto al aire libre) se considera una infracción y se multará con un mínimo de 200 euros. Pero si un establecimiento permite sistemáticamente fumar en zonas prohibidas o se trata de un lugar de protección reforzada, entonces la multa puede subir a grave o muy grave siendo las cuantías de 601 a 10.000 euros en caso de graves y de 10.001 a 600.000 euros en el caso de muy graves.

En cuanto a los menores, la responsabilidad subsidiaria de incumplir la normativa recae en los padres, tutores o guardadores, que tendrían que hacer frente a una sanción a partir de 200 euros.

Los motivos

Según fuentes ministerialesrecogicas por Europa Press, esta actualización, que se enmarca en el «Plan Integral de Prevención y Control del Tabaquismo 2024-2027», responde a los cambios producidos en los patrones de consumo, especialmente entre la población joven. En concreto, se ha producido un auge de nuevos productos, como los cigarrillos electrónicos con y sin nicotina, los elementos a base de hierbas para fumar o shisha, las bolsas de nicotina y otros productos que imitan o se asocian al acto de fumar. Desde Sanidad se ha indicado que esta normativa cierra vacíos legales que se apreciaban con la ley de 2005, la cual consideran que era necesario actualizar para poner el énfasis principal en la infancia y la juventud a colación de los nuevos productos de consumo. Además, han defendido la ampliación de espacios libres de humo por ser una medida altamente eficaz.

Reacciones

La patronal de la Hostelería de España se ha mostrado totalmente en contra de la propuesta que tiene que ver con las terrazas. Su presidente, José Luis Álvarez, ha asegurado que le parece «absurdo que el país más turístico de Europa sea el que vaya a poner una prohibición a fumar en terrazas», cuando está permitido en todos los del continente a excepción de en Suecia. En declaraciones Efe, mantiene que el país recibe a cerca de cien millones de turistas, que llegan en gran medida por su «atractivo especial, donde la convivencia en nuestros bares y en nuestras terrazas se produce durante todo el año» gracias a la «climatología» del país; la prohibición, por tanto, «es como pegarse un tiro en el pie», ha sentenciado.

Álvarez, que asegura que la convivencia entre fumadores y no fumadores en las terrazas es de «respeto», considera que prohibir fumar en las terrazas «no va a proporcionar un descenso del consumo, sino que lo que va a hacer es desplazar a los fumadores de esos espacios al aire libre a otros de alrededor, y las colillas quedarán donde quedarán».

La Asociación Española Contra el Cáncer ha valorado positivamente la aprobación y ha pedido que la norma cuente con el «máximo consenso político» durante su tramitación parlamentaria e incorpore medidas como el aumento de la fiscalidad del tabaco y el empaquetado genérico. Además, solicita que una vez se cierre el procedimiento europeo, se incorpore la prohibición de los vapeadores de un solo uso, como ya sucede en otros países de la UE.

Asimismo, subraya que es fundamental definir de manera «clara y restrictiva» los puntos de venta de los nuevos dispositivos y productos con nicotina, evitando «vacíos regulatorios» que puedan facilitar su acceso, visibilidad o promoción, especialmente entre menores y jóvenes. En cualquier caso, la asociación cree que es una «oportunidad histórica» para situar a España entre los países más avanzados en la protección de la salud frente a la adicción al tabaco y la nicotina.

La Asociación Española de Usuarios de Vaporizadores Personales (ANESVAP) pide que las administraciones no ignoren «el verdadero problema» que, según señalan es «la entrada y comercialización de productos ilegales sin registros sanitarios que llegan al consumidor sin las garantías exigidas por la legislación española y europea, que suponen ya un 40% de los productos consumidos en España». Para la asociación, se trata de un problema de Estado que exige una respuesta urgente. «No basta con hablar de prohibiciones. Hay que controlar qué productos entran en España, quién los vende y qué está llegando realmente a manos de los usuarios», afirma Ángeles Muntadas-Prim, presidenta de ANESVAP.

La Unión de Asociaciones de Estanqueros de España, por su parte, ha mostrado su rechazo a la aprobación, «saltándose su paso» por el Consejo de Estado y después de haber recibido observaciones, alegaciones y críticas en el periodo de consulta por organismos tanto españoles como europeos, según informa en un comunicado.

En concreto y respecto a medidas concretas, la Unión de Estanqueros no comparte que Sanidad haya decidido equiparar sanitariamente a todos los productos relacionados ignorando la reducción de daños que ofrecen algunos de ellos frente al tabaquismo y que ya se está demostrando en algunos países que han optado por otras políticas con estos productos. 

Respecto a la ampliación de los espacios sin humos, la Unión de Estanqueros considera que Sanidad se ha «excedido» en las prohibiciones y ha recordado que Francia acaba de excluir a las terrazas de su reciente ampliación de espacios sin humo.

El presidente de la Unión de Asociaciones de Estanqueros de España, Miguel Ángel Martínez, ha reconocido que el sector quiere que el «mercado del tabaco y los productos relacionados esté bien regulado, especialmente en lo que respecta a estos últimos que llevan años en un cierto limbo legal». «Sin embargo, creemos que, ante las numerosas objeciones, alegaciones y críticas, y teniendo en cuenta la coincidencia con la revisión de las Directivas europeas, quizás sería conveniente esperar y de este modo evitar desajustes y revisiones posteriores», ha indicado.