Interior tiene la casi certeza de que la bomba es obra de la célula del 11-M

A. Torices / J. V. Muñoz MADRID

GALICIA

Jesús Carvajal

Los terroristas intentaron una nueva masacre al intentar hacer volar el AVE Madrid-Sevilla con 200 pasajeros Un vigilante de Renfe descubrió la bolsa con el explosivo junto a la vía férrea

02 abr 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

Los terroristas fracasaron esta vez en su intento de cometer una nueva masacre ferroviaria en España, sólo 22 días después de los atentados del 11-M. Un comando, al que los primeros indicios vinculan a la célula terrorista islamista que provocó la mayor matanza desde la Guerra Civil, intentó volar ayer, sobre las once de la mañana, y sin previo aviso, el AVE Madrid-Sevilla, con más de 200 viajeros, a su paso por el kilómetro 61,200, en el término toledano de Mocejón. Las fuentes oficiales prefieren mantener cautela sobre la autoría, pero en medios de la lucha antiterrorista se afirma que el Ministerio del Interior trabaja con la casi certeza de que se trata de la misma célula terrorista de Al Qaida. El comando había colocado en la vía férrea, posiblemente pocos minutos antes de las once, una bomba compuesta de 12 kilos de explosivo y un detonador que iba a ser conectado, mediante un cable de 136 metros de largo, a un iniciador -el dispositivo que hace estallar el artefacto-. El plan, según las primeras investigaciones, era que el comando activase a mano el dispositivo cuando el AVE que había partió de la estación madrileña de Atocha a las 11, pasara, a unos 200 kilómetros por hora, por el punto de la vía donde se colocó el explosivo, entre las estaciones de Villaseca de la Sagra y Mocejón. El efecto hubiese sido un descarrilamiento total del tren y una segura y masiva tragedia, según los expertos consultados. La masacre se pudo evitar gracias a la diligencia de un vigilante de Renfe, que pasó a pie junto al kilómetro 61,200 del AVE sobre las once de mañana. El profesional observó un largo cable extendido por el suelo, muy cerca de las vías, que le llevó a descubrir una bolsa de los supermercados Lidl que le resultó sospechosa. El operario avisó al Centro de Gestión de Trenes del AVE, que a su vez alertó a la Guardia Civil, que pudo comprobar que se trataba de un artefacto explosivo. De inmediato, y por «orden gubernativa», se paralizaron todos los trenes que circulaban por la línea AVE -seis, con un total de 1.591 pasajeros-. El convoy que desde Madrid se dirigía al punto de la bomba, quedó neutralizado en la cercana estación de La Sagra. Agentes de los Gedax y patrullas del cuerpo trabajaron durante dos horas y media en el lugar del suceso, hasta que, entre las 14 y las 14.30 horas, lograron desactivar el artefacto y retirarlo de la vía. Los especialistas, que trasladaron el explosivo al Laboratorio Criminalístico de la Guardia Civil, en Madrid, para realizar un estudio a fondo, pudieron comprobar que el artefacto estaba casi completamente ensamblado, pues lo único que faltaba era conectar el cable al iniciador. Se trataba de 12 kilos de goma 2 conectados al detonador de cobre, desde el que salía un cable doble, con una línea roja y otra azul, con una longitud de 136 metros, que en su final se conectaba al iniciador, para que los terroristas pudiesen activar la bomba en el momento en que lo deseasen y con la seguridad de estar a una distancia suficiente del lugar de la explosión como para no resultar afectados.