Las lágrimas del campeón

José María Guimaraens

GALICIA

JOHN G. MABANGLO / CARLOS BARRIA

El mejor tenista de todos los tiempos, el norteamericano Pete Sampras, se despidió a sus 32 años del deporte profesional con una fiesta en un abarrotado Flushing Meadows

26 ago 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

La pista Arthur Ashe, del complejo Flushing Meadows, se puso en pie para despedir a uno de los grandes héroes norteamericanos de los 90. Una pista edificada para honrar la memoria de otro gran deportista (Ashe, un tensita negro que rompió barreras sociales en la década de los 60) fue el escenario perfecto para la despedida de Pete Sampras, el mejor jugador de tenis de la historia. En una ceremonia lacrimógena , siguiendo el guión del mejor pastel de Hollywood y en la que sólo el bebé de nueve meses del propio Sampras mantuvo la compostura, la ciudad de Nueva York dio su particular adiós al hombre que más títulos de Grand Slam ha acumulado en la historia del deporte de la raqueta. Y qué mejor lugar para confirmar su retirada que el escenario de su último triunfo, por estas mismas fechas en el año pasado. Lo que ha conseguido Pete Sampras en quince años no tiene parangón. A sus 32, el de Washington ha cubierto un montón de excepcionales objetivos. Es al tenis lo que Michael Jordan al baloncesto de la NBA o Tiger Woods al golf, por citar un par de llamativos ejemplos. Por lo pronto, ninguno ha sido capaz de acumular catorce títulos de Grand Slam; de estos cuatro torneos más importantes, Sampras tiene dos Open de Australia, siete veces ganó Wimbledon y cinco el US Open; sólo se le resistió el Roland Garros. Su última conquista se produjo hace casi un año, en aquella final de Flushing Meadows donde logró batir a Andre Agassi. Desde entonces ha permanecido lejos de la actividad tenística. Se permitió el lujo de un prolongado descanso al lado de su esposa, la actriz de televisión Bridgette Wilson. Está claro que acabó hastiado de sus compromisos por esas canchas del mundo. En un momento dado llegó a decir que el tenis le había «robado la vida». En parte no le falta razón, pero tampoco puede negar que gracias al hábil manejo de la raqueta ha podido amasar un fortunón, calculado en 44 millones de euros por premios en los torneos. Eso sin contar los extraordinarios ingresos por publicidad. Nace el mito En opinión de los expertos, Sampras pasará a la historia como el mejor tenista de todos los tiempos. Esta consideración aparece avalada por el hecho de que ha sido número 1 del mundo durante seis años consecutivos, además de ostentar el liderato 286 semanas, superando así el registro del mítico Ivan Lendl (270). Al contrario que le ocurría al checo, a Sampras sólo le ha faltado vencer en Roland Garros. La tierra batida no ha sido lo suyo. A él, jugador de ataque constante, le ha ido mucho mejor en las pistas rápidas. Ha exhibido un saque fantástico, su volea (golpe cerca de la red) figura entre las mejores de todos los tiempos, y su juego largo también ha merecido los máximos calificativos. La despedida de Sampras representa, para la historia del tenis, la confirmación de su figura mítica. Ha sido, además, el prototipo de deportista abierto a cualquier pregunta. Jamás ha tenido problemas con nadie. Por eso los jóvenes americanos quieren parecerse a él.