«El diálogo de Fraga y Beiras debe servir de ejemplo en el País Vasco»

Anxo Lugilde SAN CIBRAO

GALICIA

XAIME RAMALLAL

«No vengo derrotado, sino a ganarme la jubilación», dice este retornado de excepción. Afirma estar más cerca del PSOE que del PP y no descarta entrar en la política gallega

21 sep 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

Al irse del País Vasco, Pablo Mosquera prometió que no promoverá una Unidad Lucense, un partido provincial como el que fundó en Álava en 1990 cuando se escindió del PP. Era una broma de este político dicharachero y azote del nacionalismo, que desde la semana pasada dirige el hospital comarcal de Burela. Se le ve feliz, en pleno reencuentro con su pueblo y su profesión, la medicina, que había dejado hace tres años. -Dice que la política es una adicción para usted. ¿Cuándo va a entrar en la política autonómica gallega? -No es mi intención ahora mismo, pero estoy abierto a cualquier contingencia. Vengo con ilusión plena. Ni derrotado, asustado, menoscabado ni jubilado. Tengo una experiencia grande, profesional y política, y quiero que mi gente se pueda valer de ella. -¿Por qué se marchó del País Vasco? -Cuando una persona se va de allí, es porque está harta. Pero por dignidad y coherencia hay que decir que es porque te da la gana. Y amenazo con que si me tocan las narices, vuelvo. Voy a seguir militando en Unidad Alavesa. -¿Cuándo empezó a pensar en regresar? -Siempre. Un gallego es un paisano que anda por el mundo de paso y piensa en volver a casa. Siempre he estado muy vinculado a A Mariña. Te vas haciendo mayor, tienes 55 años, y piensas que has hecho mucho y que ya está bien de jugártela por otros. Es hora de venir a mi tierra no a jubilarme, sino a ganarme mi jubilación. -¿Cómo ve la situación de los gallegos allí? -El gallego se integra. Sufre en silencio, trabaja, se adapta, aprende y está deseando conocer otros mundo. Los vascos nacionalistas han sido muy despectivos con la gente de fuera, desde los tiempos de Sabino Arana. Se utilizaron dos términos despectivos, coreano y maqueto. A mí me han llamado maqueto en el Parlamento vasco. -Usted dice que el País Vasco fue privilegiado. -Los gallegos que hemos estado fuera debemos tener claras varias cosas. Nuestro ahorro, enviado por la dictadura al País Vasco, financió su desarollo. Después fueron los gallegos con las maletas de madera a trabajar en Madrid, Cataluña y en Euskadi. Y regaron con su sudor aquella tierra. Si hubiéramos tenido todos esos recursos en los años 40 o 50, Galicia no hubiera sido la esquina verde de España, sino lo que es ahora. Hay comunidades privilegiadas, como País Vasco, Cataluña y Madrid, que se han aprovechado de nosotros. -Su sitio en la política gallega, ¿está en el PP? -Soy progresista y me molesta que por haberme coaligado con el PP se diga que soy del PP. Unidad Alavesa tuvo siempre mucho más que ver con el PSOE. -Galicia reclama más autogobierno. ¿Está de acuerdo? -Como progresista no puedo admitir el estado asimétrico y defiendo el estado solidario. Creo que hay revisar el estado autonómico y que no puede haber comunidades de primera, segunda y tercera. Tenemos derecho al mismo autogobierno que los vascos -Usted parece muy cercano a Francisco Vázquez. -Es amigo mío y un gran alcalde de A Coruña. Comparto con él que no se puede ser nacionalista y progresista. -¿Qué opina del Bloque? -Llevo poco tiempo aquí para opinar. Me molestó que no fueran solidarios con PP y PSOE en la ilegalización de Batasuna. El nacionalismo es una antigualla. -¿Qué le parece el diálogo entre Fraga y Beiras? -Me hizo ilusión. Son dos hombres de Estado, cada uno con un perfil muy marcado. Yo presumí de eso en el País Vasco y les dije, a ver si aprendéis de los gallego y tomáis ejemplo. Aunque creo que eso tuvo un coste interno para Beiras dentro del Bloque.