El Tribunal Superior admite dos recursos de la dueña de una granja afectada por la EEB contra la Xunta
17 dic 2019 . Actualizado a las 18:11 h.Pasó de ser una heroína anónima a convertirse en la gran dama del campo gallego. Elvira, la vaca loca detectada en una explotación de Coristanco, tuvo la culpa de que Erundina Negreira -su anterior propietaria- saltara de su explotación ganadera de Cabana a los medios de comunicación. Ahora es una de las abanderadas de la lucha por unas indemnizaciones justas para las granjas afectadas por la encefalopatía espongiforme bovina (EEB). La semana pasada, Erundina dio un paso más en su batalla contra la Xunta. El Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG) admitió a trámite dos recursos contenciosos administrativos interpuestos por Erundina contra la orden del 7 de diciembre de 2000 que regulaba las indemnizaciones por lucro cesante -período de tiempo en el que las explotaciones afectadas por la EEB se ven obligadas a paralizar su actividad- y contra la valoración que la Consellería de Agricultura realizó en su día de sus vacas. Para Erundina éste es sólo un pequeño paso de una larga cruzada contra la Administración por unas compensaciones que no le convencen. Por eso, sentencia, «vou seguir ata o final». Incluso tiene pensado reclamar ante la Consellería de Agricultura el pago de los piensos que le fueron retirados de su explotación. «Tiña pienso para as galiñas, para os porcos, fariña que faciamos aquí na casa. Todo estaba valorado nunhas 40.000 pesetas. Levárono e non as pagaron», dice. Y es que Erundina no piensa perdonar ni un duro. El símbolo de Erundina Negreira comenzó a gestarse a la sombra de los sindicatos agrarios hace seis meses, cuando las autoridades sanitarias sacrificaron las 23 reses de su establo. El delito de esos animales fue que habían convivido con la vaca loca que luego se detectó en una granja de Coristanco. La verdadera locura entró en la casa de Erundina, en Cabana de Bergantiños, el 12 de diciembre. Sus diecinueve vacas y sus cuatro terneros habían sido valorados por la Consellería de Agricultura en 4.625.000 pesetas. «Só puidemos mercar doce vacas que houbo que traer de Alemania. Despois quedáronos uns poucos cartos para sobrevivir mentras os animais non se poñían a producir», explica la ganadera de Cabana de Bergantiños. Y es que la cantidad que recibió Erundina Negreira por el lucro cesante fueron 167.000 pesetas.