NACHO MIRÁS EL PERFIL David de Prado fue consultor de la FAO y conferenciante en varios países
01 may 2001 . Actualizado a las 07:00 h.L currículum de David de Prado Díez recoge que es Maestro en Artes por la Universidad de Stanford. También se doctoró en Ciencias de la Educación con la tesis Modelos creativos para un cambio docente. Profesor de Orientación Educativa, de Relajación Creativa y de Teoría y Técnicas de Creatividad, fue consultor de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), es crítico de arte y ha dado conferencias en varios países. Publicó numerosas obras sobre creatividad. De Prado es miembro de la Creative Education Fundation de Buffalo (EE UU). Hasta que fue suspendido, dirigía el Máster Internacional de Creatividad Aplicada Total (Micat) de Santiago. Dirige también la revista Recrearte y los proyectos Galicia Creadora y Educrearte. Recientemente ha colaborado con la Fundación Granell, para la que diseñó su página web. La Universidad de Santiago ha nombrado un sustituto para las funciones que ejercía en el ámbito universitario gallego. El Máster Internacional de Creatividad Aplicada Total, ahora desaparecido de la USC, es un programa de posgrado que se inició en 1994. Tenía una duración de dos años y, según recoge la información que aún se puede consultar en la web de la USC, «en dos meses el alumno aprende intensivamente con los investigadores más distinguidos de Europa y América en el campo de la creatividad». El resto del año debían realizarse quince trabajos. La matrícula costaba 800.000 pesetas por los dos años. La gestión del dinero es uno de los problemas que le ha costado a Prado la suspensión de empleo y sueldo durante seis meses. Además, ofrecía a través de Internet, y utilizando la propia página web de la USC, el Minicurso de Activación Creativa a Distancia. El coste era de 145 dólares USA para estudiantes y parados de fuera de la Unión Europea, y 180 dólares para profesionales en ejercicio. Los residentes en la UE debían pagar entre 20.000 y 25.000 pesetas para obtener un certificado que la Universidad de Santiago no avala.