¿Es Sergio Dalma más machista que Maluma?

El reguetón se lleva la culpa, pero ningún género está libre de pecado y en todos encontramos letras con mensajes que destilan machismo


«Si ahora sacara 'Esa chica es mía', me lloverían los palos», declaró Sergio Dalma en el 2017, y razón no le falta. En un momento en el que cada letra se analiza de forma pormenorizada para ver si es o no políticamente correcta, la mítica canción del cantante que enamoró a media España con su Bailar pegados no habría pasado los filtros. ¿O sí? Porque él no canta reguetón, el género sobre el que recaen todas las críticas a causa de unas letras no exentas de polémica y llenas de sexualidad.

Sin pretender que este artículo se convierta en una especie de lavado de cara a artistas como Maluma, quizá no esté de más reflexionar sobre el mensaje de otros temas que, a pesar de no pertenecer a músicos del género urbano, cuentan con letras que sin duda no dejan en buen lugar a las mujeres. Una de ellas es la que sacó hace un par de años uno de los artistas más queridos del país, Alejandro Sanz. El autor de Corazón partío se lo rompió a algunas cuando cantó junto al dúo Jesse & Joy la canción No soy una de esas. Por si el título no basta, en ella el artista canta cosas como «la música fluye, tus ojos me huyen, te quiero amarrar» o «si no quieres flamenquito, no toques las palmas», mientras que la cantante mexicana entona: «Ay, ay, aunque me interesa no soy una de esas que tan fácilmente se deja enredar» y «ay, ay, mejor doy un paso atrás», a lo que Sanz responde: «A lo mejor es muy tarde para echarse atrás».

Si nos tomamos las frases de la canción al pie de la letra es para echarse las manos a la cabeza, sin embargo no se armó contra el español ni la mitad de la que la cayó al colombiano con sus «Cuatro babys». Que sí, que es cierto que a Sanz lo criticaron, pero a Maluma le quedó la etiqueta de machista colgada para siempre tras negarse a retirar una canción en la que dice: «Siempre me dan lo que quiero. Chingan cuando yo les digo. Ninguna me pone pero» o «ya no sé ni con cuál quedarme y es que todas maman bien. Todas me lo hacen bien. Todas quieren chingarme encima de billetes de cien», además de: «Dos tienen maridos y ninguna de las dos al marido respetan».

¿Realmente es más grave lo que canta el de Medellín que lo que sueltan Dalma o Sanz? Existen multitud de canciones con letras menos soeces y vestidas de románticas, pero no se engañen: cambia el lenguaje, pero no el mensaje. Desde el famoso hit de los Estopa Por la raja de tu falda en el que culpan directamente a una mujer de darse un «piñazo» con su Seat Panda, hasta el himno de Hombres G en el que entonan el «Sufre mamón, devuélveme a mi chica», el panorama musical español no se libra y está lleno de temas que desprenden un tufillo machista. Entonces ¿por qué los ojos están siempre puestos en el reguetón y al otro lado del charco? Seguramente sea por el tono vulgar y explícito de los hombres que triunfan en el género urbano, que además no dudan en evidenciar en sus videoclips que en su música el papel de la mujer queda reducido a un simple objeto de deseo, aunque sinceramente no es que los artistas de pop o rock escojan a Betty la fea para sus vídeos.

Sexo y romanticismo

Para contrarrestar a tanto hombretón, en los últimos años hemos sido testigos del auge de una oleada de cantantes femeninas de reguetón como Karol G, Becky G o Natti Natasha que al igual que sus parceros no tienen pelos en la lengua para hablar de sexo y reclaman su lugar en la industria. Si a una le gustan mayores, la otra nos indica que espera a su chico en el punto G. A veces hasta se unen a sus colegas en canciones que curiosamente son un alegato feminista. Es el caso de La respuesta, en la que Becky G denuncia los estereotipos de género al entonar «Yo no te lavo los trastes. Tampoco plancho tu ropa. Si es lo que estás buscando /entonces ve a buscarlo en otra», mientras que Maluma le responde: «Tranquila, mami, que yo estoy claro. A tus cosas, que yo me lavo mi carro. Yo estoy buscando una mujer independiente». Sin embargo, la aparición en escena de estas chicas ha alterado a muchos padres que sufren al oír cantar a sus niñas: «A mí me gustan más grandes. Que no me quepa en la boca». Vale que no es bonito, pero algunos son los mismos que ni se inmutaban cuando escuchaban el «Toda entera tuya, aunque mi vida corra peligro» de Malú.

En la música, como en otras artes, también hay una parte de ficción, y lo más importante, de libertad. Igual que mis amigas y yo de pequeñas entonábamos jugando al sesesé que Don Federico mató a su mujer, la hizo picadillo y la puso a cocer, ¿qué hay de malo en que ahora sean felices los cuatro?

Maluma, fan de Pimpinela

Caterina Devesa

El colombiano, que ha sido calificado de machista por algunas de sus letras, se quita ahora la careta de macarra en un documental en el que descubre su lado más tierno

Guapo, descarado y provocador. Así se muestra Maluma en la mayoría de las fotos y vídeos que comparte en Instagram, red social en la que cuenta con 43,4 millones de seguidores y mediante la que se ha ganado a medio mundo, tal y como confiesa en el documental Lo que era, lo que soy, lo que seré, que el de Medellín ha estrenado en Youtube. En esa película, de 90 minutos de duración, el cantante se desnuda para mostrar una cara desconocida hasta el momento. La separación de sus padres, la crisis económica de su familia y por la que acabó vendiendo sándwiches en el colegio, la relación especial que mantiene con su tía Judith o la ruptura con su primera novia son algunos de los temas que el artista desvela en un vídeo en el que incluso lo vemos entonar una parte de el famoso Olvídame y pega la vuelta, de Pimpinela, antes de confesar que sabe esas canciones por sus padres.

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