Galicia no es de cuento, es de novela

FUGAS

CARLOS RUEDA

Esta tierra tiene historia, letras con vistas que superan la extensión de un cuento, escenarios que dan para un relato largo. La Costa da Morte es un Nadal, la Ribeira Sacra, un Planeta. Asómense a este escaparate de libros y escojan destino. Viajarán deprisa

03 nov 2017 . Actualizado a las 05:15 h.

Viajes y libros harían un bonito escaparate juntos. Leer es viajar, no solo a exóticos destinos, sino volver de otra forma, inadvertida, a esos sitios nuestros. Galicia es de novela, tiene escenarios que dan para un relato largo. Un primer flash. La Ribeira Sacra es un Planeta. Todo esto te daré le valió a Dolores Redondo el premio comercial de las letras; y a sus lectores, una inmersión en un patrimonio empapado de cultura milenaria, hasta hace poco casi secreto y hoy propicio al turismo «cooltural» que combina a solaz el vino y la letra. Curioso que La casa del nazi, premio Arzobispo de San Clemente a la mejor novela del año, nos lleve tras los pasos de los nazis al corazón de la Ribeira Sacra, por la Ruta de las Ratas. Si quieren quedarse por estos pagos de otra manera, sigan el rastro de la última finalista del Planeta, Cristina López Barrio, en Tierra de Brumas.

Emilia Pardo Bazán es uno de los referentes de esta, y la mejor cicerone para la visita a pazos como el de Esposende o el de Liñares, donde la autora de Los pazos de Ulloa, que se juró sexo eterno con Pérez Galdós (¡gran episodio nacional!), pasó largas temporadas y llegó incluso a bautizar como «el palacio del recuerdo».

De olvido vive el hombre (dijo un tal Eliot...) y de recuerdos la mujer. Así que me siento llamada a hacer memoria antes de entrar en la fábrica de caramelos de A Coruña (Venus estuvo en la plaza de Lugo. ¿Recuerdan las lenguas de gato, y esas dulces pegatinas? Mmmm...) o patear Elviña y Monte Alto pisando raya de memoria en las letras de Manuel Rivas.

El bosque animado, de Fernández Flórez, está muy cerca, en la fraga de Cecebre, y el alma en pena de Fiz de Cotobelo es hoy guía turística n el cementerio de San Amaro. ¡No subestimen el poder real de una novela! En La hija del mar, Rosalía invita a ir a Muxía en un libro de obligada lectura para feministas, y aún más, para quienes están pez en igualdad. En la Coste da Morte, junto a la Virxe da Barca, les aguarda la intriga psicológica con que Víctor del Árbol se llevó el Premio Nadal.

A Esmelle no dejamos de volver con Merlín y Cunqueiro. Y con Torrente Ballester al frente, hemos llevado el peso de Los gozos y las sombras de Pueblanueva del Conde (Bueu) al Ferrol de los Chon Recalde o a Castroforte de Baralla, ciudad fantasma supuestamente situada a 55 kilómetros de Santiago que nos hace levitar en la lectura. Además de La Casa de la Troya (Pérez Lugín), Compostela tiene thriller. Del Crime de Reigosa al Conduce rápido de Ameixeiras, vivimos con ritmos mortales longas noites de pedra.

Los vivos que viajan deprisa deberían seguir, si no lo han hecho, a la inspectora Valentina Negro hasta la laguna de Eirís. Ella les hará entrar también en el sanatorio del Socorro o emprender una persecución por A Zapateira. A Coruña, edén urbano emocional en las novelas de Celso Castro, se ve negra y feroz en Crímenes exquisitos y El hombre de la máscara de espejos, de Nieves Abarca y Vicente Garrido.

Si en Viveiro habita el mundo literario de Ramón Pernas (El libro de Jonás), O espello do mundo está en San Pedro de Ramirás (sigan la luz de la letra de Ramón Nicolás). En Celanova sentirán El desorden que dejas, premio Primavera para Carlos Montero. Mientras Leo Caldas nos conduce a Moaña en Cruces de piedra, de Domingo Villar, hay una ópera prima que suena a Leonard Cohen. La gabardina azul nos deja, finalmente, temblando en la mejor playa del mundo.

Que el viaje sea largo. Y no olviden Todo canto fomos (que é moito).

UN ESCAPARATE DE LIBROS CON VISTAS