Una plantación de Luisiana continúa activa desde la época de la esclavitud
12 ene 2015 . Actualizado a las 05:00 h.Los grandes campos de algodón en el sur de Estados Unidos no son cosa del pasado. Tampoco han quedado relegadas a libros del estilo de Margaret Michell. Aunque hace mucho tiempo que han dejado de ser trabajados por esclavos, ese país norteamericano es el tercer productor mundial de una de las fibras más cotizadas por la industria textil, por detrás de gigantes como India y China. La carretera que une Alexandría con Vidalia en dirección al Misisipi, en el Estado norteamericano de Luisiana, es una prueba del potencial estadounidense en cuanto a producción de algodón. La ruta está salpicada de bastos campos donde cultivan un producto que ahora se recoge de modo totalmente automático. Pero son solo una pequeña muestra de los 3,9 millones de hectáreas dedicadas al cultivo del algodón en todo Estados Unidos.
Aunque la última cosecha está ya recogida, repartidas por la tierra todavía quedan montones de esponjosas bolas blancas que los turistas recogen como recuerdo de su paso por el sur. Justo ahí, en la parroquia de Concordia, en Ferriday, hay una antigua plantación que, más de 200 años después de su inauguración, aún continúa funcionando. Es Frogmore, una granja de 1.800 acres (8,2 hectáreas) que produce 900 balas diarias. Las máquinas que separan la fibra de las semillas solo descansan dos meses al año. Ahora el proceso está totalmente computerizado, pero en tiempos los aparatos encargados de realizar ese arduo proceso eran mucho menos automáticos.
Mostrar al público todo el cambio que ha experimentado la industria del algodón desde que Daniel Morris levantó la granja a finales del XVIII hasta ahora es otra de las actividades que hacen en Frogmore.
Sus actuales propietarios, los Tunner, ofrecen diferentes rutas por la granja. Desde un paseo histórico en el que pueden verse los barracones donde vivían los esclavos que trabajaron y recogieron a mano los copos de algodón hasta cómo eran los muebles que había en la vivienda de los dueños. Otra ruta es donde explican cómo se lleva a cabo ahora todo el proceso de embalaje.
Pero la plantación desmitifica también la imagen generalizada sobre el papel que jugaron los propietarios de campos de algodón durante la Guerra Civil entre los unionistas, partidarios de abolir la esclavitud, y el ejército confederado. Aunque Luisiana formaba parte de la Confederación, muchos propietarios de plantaciones del interior del Estado eran favorables al ideario de la Unión. De hecho, el hijo del fundador de Frogmore habilitó sus tierras durante el conflicto para albergar un campamento de soldados de la Unión. Todo ello no impidió que continuaran cultivando algodón hasta ahora.