Sonaba a 45 revoluciones por minuto. Era un disco de jazz «no recuerdo cómo diablos pudo haber llegado hasta mí», evoca Manel R. Mantiñán en el libro Vivir el jazz. Una declaración de amor, volumen editado por la Diputación coruñesa que presenta hoy, a las 20.00 horas, en el Museo de Belas Artes. Aquel disco era «el histórico concierto, celebrado en el neoyorquino Carnegie Hall en 1938, intitulado Benny Godman hace historia, y vaya que si la hizo aquella arrolladora superbanda del rey del swing». Fue el primer disco de jazz que escuchó Mantiñán, con 14 años. Desde entonces el jazz es su música y ahora lo cuenta en un libro.
-¿Qué supone esta obra?
-Para mí es la culminación de mi carrera dedicada al jazz. Siempre pensé transmitir estas vivencias, contar cosas como que al organizar un concierto siempre pensé en el público de A Coruña para que disfrutara del buen jazz.
-¿Está pensado para ese público?
-Es un libro que lo van a tener músicos, aficionados y gente que dice que no entiende de jazz, pero ¡si no hay que entender! Hay que leer y escuchar. Este es distinto a todos libros de jazz que conozco porque voy contando mi vida y cómo es mi relación con los músicos de jazz.
-¿Cuál fue el que más le impactó?
-Para mí, para mi familia y para Gonzalo Rubalcaba hay una persona que es uno de los muy, muy, muy grandes del jazz: el contrabajista Charlie Haden, porque lo tratamos mucho. Para Gonzalo era como si fuera su padrino y falleció mientras estaba haciendo este libro.
-¿Vio crecer el jazz en Galicia?
-Al principio no había jazz, charlábamos en el Filloa con Alberto, con Fito, con la gente que estaba metida en el jazz. Ahora creo que estamos a la cabeza del jazz en España, A Coruña en especial. Están Evangelista, Somoza, Nani... No tienen que envidiar a nadie.