El Pontevedra ganó por 1-5 en su última visita en la temporada 2006-07
21 jun 2014 . Actualizado a las 07:00 h.El recuerdo que guarda el Pontevedra de su última visita a Puertollano, el 12 de noviembre del 2006, no puede ser más alentador. Entonces, ambos equipos militaban en Segunda B, y el duelo llegó mediada la primera vuelta de la competición. El escenario, con el nuevo Cerrú todavía en construcción, fue el Francisco Sánchez Menor, ante algo más de 4.000 espectadores.
Todavía con mucha liga por delante, el Pontevedra llegaba al duelo obligado a ganar para romper una racha de tres jornadas sin hacerlo que le había llevado al sexto puesto, fuera de los puestos de play off. El Puertollano, por su parte, había comenzado la liga con paso firme, situándose segundo en la tabla. Antes de la visita de los granates, el equipo minero no sabía lo que era perder en su campo, donde sumaba cuatro victorias y había cedido un único empate, con nueve goles a favor y solo uno en contra. Los números de uno y otro equipo, por tanto, situaban al Puertollano como favorito. Sin embargo, el Pontevedra sorprendió al bloque manchego llevándose un abultado triunfo por 1 a 5. Un resultado que, de repetirse mañana la historia daría el ascenso a Segunda B a los granates.
Aquel partido pronto se decantó a favor del equipo dirigido entonces por Alberto Argibay. Apenas habían transcurrido dos minutos cuando Charles abrió el marcador. El delantero brasileño, hoy en las filas del Celta, aprovechó un error defensivo para poner el 0 a 1. Y al filo del cuarto de hora se rompió definitivamente cuando el conjunto local se quedó con diez hombres después de que su portero, Rojas, derribase dentro del área a Yuri, que se encargó personalmente de transformar la pena máxima.
Con el 0-2 en el electrónico, el partido fue coser y cantar para el Pontevedra. Antes de cumplirse la media hora de juego, Charles sentenció la contienda en una nueva contra. Y solo dos minutos después, el punta brasileño, estrella de aquella tarde, colgó un balón para que Rubén Reyes hiciese el cuarto. A partir de entonces, el bloque manchego sacó el orgullo para anotar el gol del honor antes del descanso. Y en una segunda parte sin historia, el Pontevedra redondeó la goleada con el quinto tanto, obra de Yuri. Un resultado que rompió todas las estadísticas de un Puertollano que, hasta entonces, parecía inexpugnable en su feudo.
Un ejemplo a repetir
Ahora, más de siete años y medio más tarde, el Pontevedra vuelve a Puertollano con la exigencia de remontar un 0-2 de la ida para lograr el ascenso a Segunda B. Y enfrente tendrá a un rival con unos números como local aún más temibles.
Pero los granates ya demostraron entonces que eran capaces de levantarse y sacar lo mejor de sí cuando se vieron con el agua al cuello. Y ahora, intentarán repetir la historia con el estímulo que supone saber muchísimo que, en caso de conseguir su objetivo, lograrán un regreso a la categoría de bronce del fútbol español que quedará para siempre escrito en la historia del club.