Los 188 turistas del crucero francés «Le Boreal» estrenaron el puerto de Brens y quedaron con ganas de conocer más en detalle la Costa da Morte
08 may 2014 . Actualizado a las 07:00 h.Desde el capitán Patrick Marchesseau hasta pasajeros como los chilenos Marlene Roeckel y Carlos Saure, que celebran a bordo sus 40 años de casados, todos quedaron gratamente sorprendidos del recibimiento brindado ayer en Cee al Le Boreal, un crucero de superlujo de la francesa Compaigne du Ponant, que ha abierto el puerto de Brens a este tipo de tráficos por primera vez en su historia.
El navío, de 142 metros de eslora por 18 de manga, es todo un tributo al buen gusto y el refinamiento que siempre han llevado a gala los franceses y la temática del crucero incide todavía más en este espíritu. Centrado en la gastronomía y los vinos del país galo, al frente de los fogones se encuentran reputadas figuras internacionales como la dos estrellas Michelin Hélène Darroze, que ha abandonado por unos días el santuario parisino que lleva su nombre.
De ahí que las impresiones de los pasajeros, que pagan entre 2.500 y 8.000 euros por la travesía de nueve días entre Lisboa y Burdeos, no puedan ser más positivas. «Hemos probado los cinco mejores champanes del mundo y la comida es verdaderamente excepcional», apuntaba a bordo la chilena Marlene, quien, como todos los que no cogieron el bus de inmediato con destino a Santiago, se quedó con ganas de más. «Si desde aquí ya se ve precioso, no quiero imaginar cómo será lo demás», afirmaba su marido, Carlos Saure, a quien también le agradó la exhibición de música y baile tradicional brindada por los grupos Peta Forte y Terra de Sena, acompañados por el palillo en directo de la encajera muxiana Lucita Figueroa.
También el capitán Marchesseau, agasajado por el presidente de Portos, la delegada de la Xunta y una amplia representación de los concellos de Cee, Corcubión y Fisterra, se marchó de Brens con buenas sensaciones. «Tienen aquí un puerto magnífico y, además del viaje previsto para mayo del año que viene, ya estamos deseando volver», señaló el máximo responsable del buque, durante la recepción a las autoridades y justo antes de poner rumbo hacia A Coruña.
Fue poco más de dos horas, desde que pasadas las siete de la mañana Le Boreal doblaba el cabo Fisterra, pero se convirtió en todo un acontecimiento para la localidad que congregó a decenas de curiosos en el muelle. Para la alcaldesa, Zaira Rodríguez, se trata de «una oportunidad que se abre» y está en manos de todos «aprovecharla mejor».