Una pequeña brazada hacia Río

Bea Gómez y María Vilas brillan en el nacional de piscina corta


redacción / La Voz

«Era un primer examen, un pequeño pasito, pero esto era relativamente sencillo para ellas. En realidad, todavía no hemos hecho nada». Luisa Domínguez, la responsable, junto a Fernando Zarzosa, del grupo de alto rendimiento de la natación gallega trataba de relativizar los éxitos que tanto Bea Gómez como María Vilas habían conseguido en el Campeonato de España de piscina corta que concluyó ayer en Castellón. Ocho podios. Dos mejores marcas nacionales de 17 años, las logradas por Vilas en los 1.500 y 800 libre. Y récords gallegos, como el de los 400 estilos, que fijó Gómez en 4.04,92.

Sin embargo, pese a este punto de prudencia en su valoración, Domínguez no escondía su enorme satisfacción por los resultados que habían firmado en la competición. «María -comenta- estaba muy cansada y nadó el 800 con todo lo que tenía. Aún no están finas, con el volumen de trabajo que han mantenido hasta llegar aquí, este campeonato se hace largo. Por eso le doy tanto valor al registro que ha hecho».

Recuperar otra vez la ilusión

En el caso de Bea Gómez, Luisa Domínguez admite que su principal tarea ha sido que recuperase la ilusión. «Cuando comencé a trabajar en el Centro [Galego de Tecnificación Deportiva] ella me confesó que en los dos últimos años, con unos Juegos de por medio, había sentido una presión enorme y que incluso se estaba planteando si le compensaban estos sacrificios para tratar de llegar a Río». La función de la preparadora fue la de que recobrase el anhelo por los entrenamientos, por tocar el agua cada día, y convencerla de que «con algo menos también podría alcanzar los objetivos». Este escollo parece, al menos de momento, superado. «Hay cosas que corregir. Eso es indudable, pero lo importante era sentar las bases, que asimilase lo que le íbamos pidiendo, y en este campeonato Bea ha demostrado que lo está haciendo. Pero iremos elevando el nivel de exigencia».

En este sentido, el nacional de Castellón sirvió para consolidar la labor del tándem Domínguez- Zarzosa. La creación del grupo de alto rendimiento, oficialmente constituido el 1 de octubre, arrastraba todavía la resaca de la marcha de Pepín Rivera, anterior director técnico de la Federación Gallega de Natación, y la sombra de Bea Gómez durante la parte más trascendental de su trayectoria deportiva. Su salida hacia el Santa Olaya de Gijón generó inquietud sobre el futuro de la nadadora, quien, finalmente, escogió, en una decisión compleja, quedarse en Pontevedra.

Belmonte, el límite de la gloria

La referencia de Mireia Belmonte, dominadora absoluta del Campeonato de España de Castellón, donde incluso alumbró un nuevo récord mundial, les fija por dónde caminará la gloria en Brasil. El cronómetro dice que se encuentra lejos. En la piscina cada centésima es un mundo. Pero hay síntomas alentadores. El 200 estilos de Bea Gómez, por ejemplo. Con unos últimos 100 por delante de la medallista en Londres, que terminó ganando la prueba por casi dos segundos de diferencia. «Las chicas saben que si están cerca de Mireia, se aproximarán al podio en las grandes citas».

Son pinceladas, detalles que alimentan la autoestima. Pero aún falta. «En marzo nos las veremos con la piscina de 50 metros», apunta la entrenadora.

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