El titular de La Voz de Barbanza de esta semana fue demoledor: «La comarca supera los 10.000 parados». A pesar de que los profetas, titiriteros y bufones de la corte se afanan en glosar la salida del túnel, la cruda realidad se impone a los ciudadanos, el paro sigue aumentando. Pero este negativo dato se torna dramático si tenemos en cuenta que millares de jóvenes se marchan a otros países y que otros millares de inmigrantes retornan a los suyos. Esta realidad se puede ver más clara en las cifras de afiliación a la Seguridad Social, en mínimos históricos y bajando; hasta en verano, cuando el número de desempleados era menor.
En tan nefasto contexto general quisiera aprovechar para destacar el valor que representan Jealsa y Frinsa para la comarca, sin menospreciar -¡faltaría más!- a otras muchas pequeñas y medianas empresas que con gran esfuerzo y sacrificio siguen aguantando numerosos puestos de trabajo. Pero las dos firmas mencionadas ocupan a más de tres mil personas en el Barbanza, ¡tres mil salarios! Su actividad constituye un puntal en la economía comarcal, a la que habremos de sumar un buen número de sectores que se ven beneficiados por su presencia. El éxito que estas firmas están cosechando en tiempos de crisis, manteniendo e incluso aumentando su carga de trabajo, incide de forma directa y positiva sobre los ciudadanos de esta zona.
Por eso es necesario poner en valor el trabajo, la constancia y la visión empresarial que Jesús Alonso y Ramiro Carregal han demostrado durante muchos años, cualidades sin las cuales no se puede explicar la posición actual de ambas corporaciones. O la de saber crear los equipos de gestión que garantizan un futuro alentador para sus empresas y para la comarca.
El mar, el otro gran pilar económico de la comarca, vive momentos duros: la pesca tiene muchas dificultades, el sector mejillonero es una eterna montaña rusa y el marisqueo malvive aquejado de sus males endémicos. Pero es que en el futuro, cuando menos a corto plazo, no parece que vayan a mejorar mucho las cosas. La pesca seguirá sufriendo recortes y las amenazas, emitidas desde la sostenibilidad, serán más graves. Los mejilloneros seguirán describiendo círculos alrededor de su peor enemigo: ellos mismos. Y el marisqueo, sin duda el subsector con el potencial más infrautilizado, tiene que reinventarse totalmente; cuestión que a día de hoy se antoja una quimera.
Y el turismo, como motor económico, tiene una importancia muy relativa. Ofrecemos poco y muy estacional. Las políticas en este campo han sido superficiales; sus acciones, en general, son coyunturales y adolecen de calado. Su futuro, salvo sorpresa, seguirá discurriendo por esa senda facilona en la que los políticos se desenvuelven tan bien.
Por todo ello, larga vida y muchos éxitos a Frinsa, Jealsa y a las demás empresas que tiran del carro en el Barbanza.