«La Ascensión ya no existe»

xosé manuel cambeiro SANTIAGO / LA VOZ

FIRMAS

XOÁN A. SOLER

Dice que si la sombrerería cierra sus puertas, su fin será definitivo

21 oct 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

María Nieves Iglesias Blanco

Comerciante y hasta hace poco titular de la sombrerería Iglesias

Rincón

La Rúa do Vilar porque aquí está la sombrerería, la gente que pasea, la clientela y los amigos que entran y aquí he pasado buena parte de mi vida.

María Nieves no se cortó al pedirle el pasado lunes al conselleiro Francisco Conde, en la entrega de un diploma a Sombrerería Iglesias por sus cien años, que bajase los impuestos al comercio. Conde movió negativamente la cabeza, pero Nieves expresó su sentir. Empezó a expresarlo, en tonos infantiles, en la rúa de San Pedro, donde nació. «Es una calle bonita. Antes no la levantaban como ahora, y cada vez peor levantada», dice. Su carácter de niña ya lo evidenció cuando fue al colegio Doña Enma. Le pegaron y, ni corta ni perezosa, abandonó el centro.

Luego fue al Rosalía, pero casi a diario se pasaba por la sombrerería que regentaba su padre en la Rúa do Vilar y que ella terminaría heredando: «Siempre veía a mi padre cosiendo. Era un hombre de palabra y cumplía a rajatabla los encargos». Algo que hoy no se estila, apostilla Nieves. El escaparate (el mismo de 1912) y los estantes exhibían la misma mercancía de hoy: «Se venden los mismos sombreros. De ala más ancha o más estrecha, pero el artículo es el mismo. Y de calidad».

Nieves rememora nostálgica las ferias de la Ascensión y el Apóstol, con la tienda a rebosar: «Los ganaderos que venían a la Alameda se pasaban por aquí a comprar el sombrero». Pero ya es una imagen sepia: «La Ascensión ya no existe. Abrimos por no perder la costumbre. La fecha da igual». Muchos personajes célebres desfilaron por la sombrerería, y recientemente lo han hecho Xosé Manuel Beiras y Martiño Noriega: «El alcalde de Teo viene más porque su visera se gasta antes, pero el sombrero de Beiras es duradero, ya que es de pelo de conejo».

Lo que se perdió también es el masivo paseo por la Rúa do Vilar, el Toural o el Franco: «Eso desapareció. Antes no se iba a las cafeterías como ahora» ¿Y usted no va? «Sí, sí que voy. Y paseo menos porque soy una ancianita». El retintín coloreó lo de ancianita. Los paseos de antaño estaban poblados de sombreros. Hoy hay menos coronillas ocultas, pero las hay. «La gente joven es la más aficionada a llevar sombreros». ¿Cuáles? «Los clásicos. Van muy guapos con ellos». Para Nieves, «el sombrero es un vicio» ¿Un vicio? «Sí. Te acostumbras a él y sin él en invierno tienes frío y en verano te molesta el calor».

Ante el escaparate

Media docena de turistas se detienen ante el escaparate: «Se fijan en la tienda, y muchos compran». Pero no solo adquieren sombreros los que se topan de narices con la histórica vitrina. Llegan demandas desde países como México o Estados Unidos. Hace unos días llegó una desde Islandia. «Recientemente vino un italiano, preguntando por mí, y se llevó cinco gorras». Una fama cimentada en cien años. Pero cualquier día uno se levanta atónito con el cierre de la sombrerería: «Le he dicho a mi hijo que me siento cansada, porque esto supone un gran trabajo. A mi hijo le pasa también». Andrés, el vástago y actual titular de la tienda, asiente.

Pero si colocan el candado, será el fin definitivo: «Abrir un negocio de este tipo es muy costoso. Las fábricas no dan créditos ni nada. Así somos la única sombrerería de Santiago. Pero si la cerramos, no podremos volver a abrirla». Por ello la tentación se queda por ahora en eso, en tentación. Pero Nieves no asegura la continuidad.

compostelanos en su rincón maría nieves iglesias blanco