Zambullida de ilusión en Brasil

maría conde PONTEVEDRA / LA VOZ

FIRMAS

La pontevedresa Andrea García se trasladará de Salvador de Bahía a Río de Janeiro

14 ene 2013 . Actualizado a las 11:14 h.

Andrea García Estévez tiene 25 años y acaba de graduarse en Administración de Empresas. Pero como tantos otros jóvenes españoles, ha decidido buscarse la vida fuera de nuestras fronteras. Y en su caso, la tierra de las oportunidades ya es Brasil.

Su relación con el país carioca ya viene de lejos. Comenzó cuando conoció a su pareja, Paulo, un nieto de emigrantes gallegos que nació en Salvador de Bahía, pero que regresó de niño con su familia a Galicia. Ambos coincidieron en la carrera en la Universidad de Vigo y en el 2009, «en medio de las dificultades laborales y económicas de la situación española, sin ningún tipo de motivación para acabar nuestras titulaciones», a Paulo le surgió la posibilidad de sumergirse en el mundo empresarial de Brasil, gracias a su familia del otro lado del Atlántico.

Andrea explica que su compañero transfirió su carrera a una universidad de Salvador de Bahía y estuvo cuatro años empleado en una empresa y estudiando en el horario nocturno. «Empezó como asistente administrativo y hoy es analista administrativo-financiero en una promotora inmobiliaria», señala. Al ser española, ella no tenía esa posibilidad, así que decidió acabar sus estudios en Vigo. «Pasé cuatro años viajando -explica Andrea-. Como mi titulación es del plan antiguo y está en proceso de extinción, en los dos últimos años ya no impartían aulas, por lo que preparaba la materia por mi cuenta y solo iba a los exámenes, lo que me dejaba tiempo para viajar o dedicarme a trabajos temporales y pagar mis billetes de avión. Como mi universidad es española, no pude trabajar en mi área en Brasil hasta obtener el título, por lo que en mis estancias en Salvador trabajaba como promotora para varias agencias de publicidad».

Ambos acaban de titularse, cada uno en su país, «y ahora empieza una nueva etapa en Brasil llena de oportunidades que espero saber aprovechar». El mes que viene se mudan a Río de Janeiro, y de momento ella está en el proceso de escoger un máster MBA «y decidir en qué área quiero comenzar mi carrera profesional». «No me faltan posibilidades -agrega-, ya que debido al crecimiento que está experimentando el país, el número de estudiantes que se gradúan anualmente es insuficiente para cubrir la demanda de las empresas, por lo que necesitan profesionales cualificados provenientes del exterior, especialmente en carreras técnicas y con dominio de los idiomas».

En ese crecimiento tiene mucho que ver la próxima celebración del Mundial de Fútbol del 2014 y las Olimpiadas del 2016, «que suponen fuertes inversiones y un aumento considerable de sectores como el empresarial o el del turismo».

Andrea acaba de conseguir, no sin múltiples trámites burocráticos, la residencia. Y recuerda aún la primera impresión que le causó Salvador, o la Pequeña África, como la consideran. «Experimenté una mezcla de sensaciones que me marcó bastante. Por un lado fue emocionante, porque descubrí un mundo diferente, con una riqueza cultural y natural increíble, pero por otro, me choqué de frente con una realidad muy triste». La joven pontevedresa refiere que Salvador «está sumergido en dos mundos: por un lado, la clase alta, personas que frecuentan restaurantes exóticos y caros, playas paradisíacas a 30 kilómetros, apartamentos de lujo, fiestas en islas privadas... Y, por otro, personas que nunca han ido a la escuela y que trabajan por un salario mínimo de 180 euros y con muchas dificultades para llegar a fin de mes».

Eso sí, todas las tristezas se olvidan en carnaval. Só não vai quem já morreu, dicen en Brasil. «Existen cinco fiestas principales al año: festival de verano, carnaval, San Juan, Navidad y Fin de Año, y cada una cuenta con sus ensayos los meses anteriores y sus fiestas de resaca los posteriores. Al soteropolitano le encanta la fiesta, siempre con una cerveza helada».

Claro que le gustaría volver, dice, pero de momento no se lo plantea. «Estoy empezando un recorrido internacional que espero que sea largo, así que por ahora solo me planteo el día a día y a España ¡de vacaciones!».