Los bidones del «Casón» atravesaron media Galicia, de Fisterra a Guitiriz y a San Cibrao
09 dic 2012 . Actualizado a las 07:00 h.En la madrugada del día 12 se cumplen 25 años del episodio que hizo que temblaran los cimientos de media provincia. La llegada de los bidones del buque Casón, a las puertas de la factoría de Alúmina-Aluminio (entonces de Inespal), atravesando media Galicia, sigue generando múltiples preguntas sin respuesta sobre la carga, las razones de aquel rocambolesco viaje y porqué se dio portazo al asunto en un macrojuicio celebrado en Lugo que supuso el despido, por primera vez en Europa, de un comité de empresa completo.
Hoy, 25 años después de aquella semana llena de gabinetes de crisis, manifestaciones, barricadas, miedo, anuncios y contraanuncios, aún no hay una explicación pública, y sobre todo veraz, de aquel conflicto social, laboral y sindical que hizo que los chairegos y los mariñanos vivieran una de las Navidades más tristes que se recuerdan.
De los 23 miembros del comité despedidos solo quedan 21, han muerto ya José Luis Barreira (USO) y Casimiro Val (UGT). El resto han intentado rehacer sus vidas «como hemos podido, porque aquello nos cortó la vida a nosotros, y a nuestras familias, con graves problemas psicológicos que aún hoy sufren nuestros hijos», señala el que fue secretario, Juan Vila. «Nadie sabe, excepto quienes lo vivimos, el daño que nos han hecho, las listas negras con nuestros nombres,.. que les den amnistía a los chorizos de la banca y que a 23 trabajadores nos nieguen el indulto...», lamenta.
Cronología del conflicto
Cuando el 5 de diciembre de 1987 embarranca el Casón en Fisterra, nadie se imagina que el convoy con una parte de los bidones, supuestamente «los más tóxicos», atravesarían Terra Chá y estarían a las puertas del complejo industrial en San Cibrao. Los días 10 y 11 fueron muy intensos en Guitiriz. El sacerdote Alfonso Blanco recordaba hace unos años en una entrevista para La Voz como los bidones del Cason llegaron al campamento militar de Santa Cruz de Parga. «Veciños de distinta ideoloxía, nivel económico e idade chamáronme para unir as forzas ante ese obstáculo que nos querían meter na vila. Aquel ambiente de loita e tensión foi dos acontecementos máis salientables». Acudieron numerosas personas, algunas procedentes de Lugo capital, para protestar por el paso del convoy de bidones. Las duras cargas de la Guardia Civil quedaron reflejadas en las imágenes de los fotógrafos. A las 08.45 horas del sábado día 12, llegaron los bidones a San Cibrao para ser cargados en un buque, el Galerno. Ese día, a las cinco de la tarde, estaba convocada una manifestación reclamando el tren de laminado para la fábrica. Dirección y comité impiden el acceso de los mismos. Hay un télex de esa misma mañana del director de la fábrica, José Luis Moñita, con el gobernador civil como destinatario entre otros cargos, que ya advierte que pueden pararse las instalaciones de la fábrica, con las consecuencias «gravísimas e irreversibles» que supondría.
Los camiones aparcan en la playa de Lago. La presencia de los bidones había sido contestada con dureza por los vecinos en Guitiriz. En Lago, oleadas de vecinos en buses que fletan los alcaldes, que piden que se evacúe aquí a la población, se mueven por la zona. Y antidisturbios. El día 13 el Gobierno Civil habla de la «reducida peligrosidad» de los bidones. El Galerno, que los llevará a Róterdam está en la bocana del puerto. Hay manifestaciones en Viveiro, Xove y Foz pidiendo que se lleven los bidones, y los alcaldes se encierran en el Gobierno Civil de Lugo pidiendo información. Ese día llega el máximo responsable de Producción Básica de Inespal, Eduardo Monteiro.
El día 14, con una «falsa» maniobra de los camiones los trabajadores desalojan la fábrica. ¿Quién dio la orden? Los sindicatos dicen que estaba pactado abandonar el complejo en el momento del trasvase de los bidones al barco y que había un acuerdo para mantener las series de electrolisis. La empresa ordena al personal a entrar a trabajar. Mientras, el Galerno entra en el puerto del complejo, carga los bidones y fondea en Os Farallóns. La toxicidad de los bidones ahora es laboral y sindical. El día 15 las negociaciones se endurecen. La empresa anuncia que la serie A de electrolisis se paró por la mañana; la B, por la tarde. ¿Quién lo hizo?. El día 16 la empresa comunica que despide a 111 trabajadores de servicios mínimos, y abre expediente disciplinario al comité y le exige responsabilidades civiles y penales. En la madrugada del día 17 el comité dice que no hay solución e insta a los trabajadores a retornar al trabajo «sin condiciones».