La científica, medalla Castelao, es pionera en suelos húmedos
26 nov 2012 . Actualizado a las 11:03 h.El Instituto en el que trabajo, porque son 53 años los que llevo aquí y me siento a gusto y feliz con el equipo existente
Con los valores paternales a cuestas, Tarsy dejó un día su Taboada natal para fundirse con el encanto de Santiago. Llegó para estudiar Farmacia, a fin de regentar una botica en su tierra, y se asentó en la capital gallega como gran investigadora, con una trayectoria coronada con la medalla Castelao y el premio de Excelencia Química 2012.
Al arribar a Compostela para acudir a las aulas de Farmacia, le impactó ya a primera vista la catedral y la plaza do Obradoiro. Pronto se vio en un escenario ciudadano en el que casi todos se conocían y en el que Tarsy disfrutaba a conciencia: «Ir por la rúa do Vilar y los alrededores de la catedral me apasionaba, como también dar la vuelta a la muralla. Me enamoré de Santiago», cuenta. Solía estudiar en el café Español.
Dentro de la facultad predominaban las mujeres, y Tarsy niega que en el estudiantado hubiese discriminación femenina: «La discriminación empezó al acabar la carrera». El profesor de Ciencias Ignacio Rivas «era un misógino y no quería mujeres en su laboratorio». Probó suerte entonces con éxito en Edafología. Allí le recibió Guitián Ojea, que le asignó el lavado de cacharros. Cuando fregó una pila impresionante, todos le aplaudieron. Fue una novatada. «Había espíritu de equipo con humor y yo me propuse más adelante hacerlo así con mis propios equipos».
En el 59, hace justamente 53 años, se trasladó al Instituto Agrobiológico del CSIC, en el que aún sigue con su saber y su gran acervo de logros científicos a cuestas. Tarsy ha sido pionera en la investigación de suelos de zonas húmedas españolas, con todos los mapas publicados.
El amor de Paco
En un jeep destartalado, acompañada de Guitián y de otro experto, recorrió Galicia y media España para esta tarea, con ceños fruncidos a sus espaldas: «Fui muy criticada por mis compañeras por largarme por ahí días enteros con dos hombres para hacer el trabajo de campo». En alguna gira viajó Francisco Díaz-Fierros: «Paco iba a un rincón y se ponía a escribirle a su novia cartas de cuatro o cinco páginas y se las mandaba. Era un amor tremendo».
Tarsy fue también adelantada en el estudio del níquel y el cobre. Con Guitián, «descubrí las minas de cobre de Touro», algo que pocos conocen. Ella y Guitián idearon un método sencillo para detectar zonas con alta intensidad de cobre. La empresa Río Tinto les hizo caso y les bastó una sola perforación para dar con el yacimiento: «Eso les ahorró mucho dinero».
También fue pionera en el estudio de la materia orgánica y su uso en los cultivos. A Tarsy se le debe la introducción en 1981 del compost en España: «Ahora el compostaje está de moda, pero antes del año 81 no se había hecho nada».
Pero, tras formar la avanzadilla en la microbiología de los suelos, el proyecto del que más orgullosa se siente es el que elaboró «indignada como estaba» sobre los incendios forestales con el ánimo de atajar la plaga. Tras un escaso apoyo de la Xunta de Fraga, luego ampliado («le dije al conselleiro que su gobierno mostraba muy poca sensibilidad con la pérdida de la riqueza forestal») y un gran respaldo del gobierno central, el trabajo estuvo listo y logró una gran repercusión internacional.
compostelanos en su rincón maría tarsy carballas fernández