La equitación mejora la autoestima y las habilidades físicas y cognitivas de los discapacitados del centro Asprodico de Ponteareas
25 nov 2012 . Actualizado a las 06:00 h.El club hípico Char ocupa un amplio espacio junto a la orilla del río Tea, en el término municipal de Ponteareas. En sus clases de equitación se dan cita 40 jinetes de la comarca del Condado, Vigo e incluso Pontevedra. Tino Modroño, propietario del centro, señala que «los caballos de pura raza gallega son muy buenos para el salto».
Hoy sus alumnos no son los habituales. «Susúrrale en la oreja», dice Esther Modroño ( hija de Tino y directora del centro) a uno de los jinetes. Trece jóvenes discapacitados del taller ocupacional Asprodico practican la equitación como terapia. Las clases son impartidas por expertas en psicología y terapia con animales del gabinete Con Tacto y por el personal del club hípico, con su directora al frente.
En el club cuentan con 17 caballos. Pero para esta terapia con discapacitados eligen solo los tres más dóciles. Se trata de las yeguas Xeste, de 22 años, Mila, de 8 y Dorothy, de 6.
Antes de empezar, los monitores dan las indicaciones a los pupilos: «Subimos por el lado izquierdo. No se pasa por detrás del caballo, porque si no te pueden dar una patada».
Marta Méndez, Vicente Lamora y Secundino Fernández son los primeros en montar. Secundino, de 39 años es el que se muestra más seguro. Ya ha montado más veces y su familia tiene caballos.
La concejala de Servicios Sociales, Marisol Valado, señala que los movimientos que produce el caballo en su trote «son una terapia alternativa eficaz para distintos problemas físicos y mentales y aptos para personas de todas las edades». Atendiendo a esa premisa la concejalía ha iniciado estas experiencias en las que los usuarios del centro municipal de discapacitados Asprodico pueden tomar contacto con el mundo del caballo.
Efectos del trote
La hipoterapia, como explican Olalla Vergara y Laura Pazos, de la empresa Con Tacto, permite el estímulo de los músculos y articulaciones del jinete a través del trote del caballo, al tenerse que adaptar a los ritmos y movimientos de la montura, provocando así una reacción tanto sensorial como muscular. A nivel físico, mejora el equilibrio y la movilidad, pero actúa también con eficacia en la comunicación y el comportamiento. Esta terapia también tiene efectos psíquicos y estimula la atención, la concentración y la motivación, con un notable aumento de la autoestima y la seguridad en uno mismo.
A pie de pista Olalla Vergara, maestra y especialista en terapia con animales, sigue dando instrucciones: «A ver si sois capaces de tocar las orejas al caballo. Primero con la mano derecha y luego con la mano izquierda.»
Las tutoras señalan que la hípica crea «un vínculo con el animal y con los compañeros. Se ayudan unos a otros a subir y a bajar a lomos de los caballos. Además es una actividad al aire libre que les saca de su entorno cotidiano. Rocío Márquez, monitora del taller ocupacional de Asprodico, señala que para sus alumnos «es algo muy motivador porque con sus familias no tienen este tipo de actividades que les hacen socializarse con gente nueva y aprender cosas».
Uno de los que muestran más alegría al montar a la yegua es Adán Martínez Orge, un joven de 21 años que sufre parestesia. Este vecinos de la parroquia de paredes tiene problemas de movilidad. «Es la segunda vez que monto y me ha gustado mucho», dice mientras se inclina sobre la cabeza del caballo y le acaricia.
Los alumnos discapacitados se muestran muy motivados con la actividad
El centro cuenta con 17 caballos pero para la terapia eligen 3 yeguas mansas